RELACIONES DE AMÉRICA LATINA CON INDIA: NUEVAS OPORTUNIDADES PARA EL ECUADOR

Peter José Schweizer, PhD.

Publicado en Revista Carácter Volumen 1 – Diciembre 2012, Universidad Del Pacífico

 

INTRODUCCIÓN

 

La apertura de muchos países de América Latina con otros países como India y China es relativamente reciente. Las transformaciones registradas en estos países en las últimas décadas han sido objeto de estudio en occidente, no solamente en el aspecto económico, sino también en áreas culturales, religioso y filosófico.

En la economía lo que se nos presenta es un rápido crecimiento de la generación de productos manufacturados (China) y de servicios (India) para la exportación. Pero además, se abre un nuevo mundo filosófico liderado por India. En términos filosóficos, su  enfoque centrado en la disciplina espiritual (Sadhana) es lo que ha llamado la atención del mundo occidental que básicamente es dominado por las visiones de la cultura anglo-sajona centradas en el concepto de poder (Power) y en la importancia de la acumulación de bienes materiales.

Este artículo pretende enfocar no solamente los aspectos de la posible cooperación económica entre países de América Latina con la India, especialmente en el caso del Ecuador, pero también el aporte que el pensamiento de India ha dado y podrá dar a América Latina que vive en este inicio del siglo XXI algunos procesos de profunda transformación cultural, política, social y económica.

El Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Del Pacífico, intenta con este artículo estimular y ampliar la discusión académica para permitir la generación de un mas grande interés por el caso del extraordinario progreso de la India y hacer con que los encargados de tomar decisiones en el país se interesen en profundizar las relaciones del Ecuador con esa nueva potencia emergente.

La atención actualmente está más centrada en el caso de China, por el desempeño económico registrado en las últimas décadas, pero el caso de la India es igualmente notable por el crecimiento de sus exportaciones en el sector de servicio y sus aportes a la evolución del pensamiento humano.

Relaciones  Asia – América latina

 

Las relaciones diplomáticas y comerciales entre Asia y América Latina se han caracterizado por un cierto desconocimiento entre las dos partes y por un patrón de comercio predominantemente de intercambio de materias primas por productos manufacturados. Si asumimos que ese patrón pueda mantenerse en el futuro es importante que desde ahora estas dos regiones deban sacar un mayor provecho de estos intercambios y aunar por una más próxima relación. Es necesario considerar que Asia puede ser un ejemplo para América Latina cómo debe invertir en la formación del capital humano (ejemplo una alta prioridad en educación), también en la investigación y en los esfuerzos para permitir nuevos campos para la innovación.

América Latina, por otro lado, puede mostrar a Asia, cómo administrar y el mejor manejo de los ritmos acelerados de urbanización que ha experimentado en el siglo XX. Como diseñar las políticas sociales, urbanas y rurales, y finalmente, como apoyar el proceso de desarrollo con políticas públicas coherentes con una oferta de crédito apropiada para estimular el desarrollo agrícola.

Los gobiernos en ambos lados del Pacífico deben buscar el como trabajar juntos para disminuir el conjunto de dificultades que todavía existente para un comercio a gran escala, ajustando y ampliando el alcance de los acuerdos de libre comercio en vigencia. El comercio existente entre los países de Asia y América Latina alcanzó los US$442.000 millones el año de 2010 y mantuvo un crecimiento a una tasa anual del 20,5 por ciento en los últimos doce años lo que no deja de ser sorprendente si consideramos las distancias físicas y culturales existentes.

En la actualidad el continente asiático contribuye con el veinte y uno por ciento del comercio internacional de América Latina y el Caribe. Se puede observar que rápidamente disminuye la distancia de América Latina que mantiene con Estados Unidos y que representa un treinta y cuatro por ciento. En la última década, la contribución de América Latina, en conjunto con el Caribe, al comercio internacional con Asia, se ha duplicado, pero sigue en un nivel que se puede definir como muy modesto de solamente 4,4 por ciento.

El comercio entre los países de los dos continentes ha crecido considerablemente desde el año 2.000, como resultado de la creciente demanda de Asia por minerales y alimentos que se encuentran de manera abundante en América Latina y por el aumento de las importaciones de bienes manufacturados asiáticos hacia América Latina. A pesar de que los dos continentes se han beneficiado de este incremento en las negociaciones, se observa que este tipo de comercio ha generado una cierta insatisfacción en América Latina, por los riesgos resultantes de una alta especialización en materias primas básicas.

Al respecto encontramos análisis como el de Moreira (2011) que sobre la severidad de la falta de recursos en Asia, así como su continua ventaja competitiva en manufacturas, sugiere que la dinámica materias primas-por-manufacturas continuará impulsando la relación comercial durante décadas. No obstante, se puede producir un escenario donde América Latina y el Caribe pueden agregar sofisticación a sus exportaciones hacia el continente asiático, sacando ventajas en áreas como la biotecnología, la minería sostenible y la energía limpia.

Llevar a la práctica el escenario de una futura y más amplia relación entre las dos regiones, más diversificada, va a depender de que los gobiernos promuevan algunas iniciativas más proactivas con la finalidad de reducir limitaciones todavía existentes en la actualidad. Para eso los acuerdos de libre comercio son algunas de los instrumentos disponibles para iniciativas de los gobiernos.

Es importante señalar que ya existen ocho acuerdos de libre comercio que han sido implementados desde 2004, cuatro más han sido firmados más recientemente y otros ocho pactos estaban en negociación a fines del 2011.

Otra cuestión importante es que las inversiones interregionales también están aumentando, lo que puede ayudar a los países a examinar nuevas oportunidades de negocios y disminuir algunas tensiones en el campo comercial. Por cierto, las inversiones no han mantenido compatibilidad con el crecimiento comercial, en especial en el sector de manufacturas. Las inversiones en este sector están focalizadas en algunos países, principalmente China, Corea y Japón en Asia y en América Latina las encontramos en Brasil, Argentina y México. Además, existen limitadas inversiones provenientes de América Latina hacia Asia.

Con la finalidad de fortalecer nuevas inversiones, los gobiernos deberían recurrir a sus agencias de desarrollo y de promoción de inversiones para reducir los costos de acceder a la información. Se debe progresivamente eliminar restricciones y simplificar reglamentos existentes para ampliar las deseadas relaciones entre los dos continentes. El sector privado también ha hecho su parte, al ser más agresivo en el proceso de buscar algunos mercados transpacíficos, particularmente en las economías más pequeñas.

Sería recomendable la existencia de un acuerdo para una más amplia cooperación sur-sur, para profundizar el proceso de intercambio de conocimiento sobre los desafíos al desarrollo existentes en Asia y en América Latina, retos semejantes que se presentan en las economías de los países de rápido crecimiento.

En el campo de la educación, científica, filosófica y tecnológica, puede ser de gran importancia para los países de América Latina profundizar el conocimiento de los avances existentes en Asia y crear o ampliar las posibilidades de transferir conocimientos y procedimientos para los países de América Latina.

 

India y su expresión económica en el siglo XXI

 

En el futuro los historiadores que centren su atención y análisis en los procesos generadores de los profundos cambios mundiales ocurridos en el siglo XXI, seguramente se detendrán en las formidables transformaciones en la geografía económica liderada por el continente asiático. La participación de países como el Japón, la China y Corea, al igual que la India, tendrán que ser parte de sus más importantes reflexiones. Se deberá considerar los pasos que han tomado en la producción de bienes y servicios, enfrentando los amplios desafíos resultantes de las demandas de sus inmensas poblaciones.

Para un observador menos atento, India y los países de América Latina, especialmente el Ecuador, podrían parecer una realidad totalmente distante y en lados opuestos de nuestro planeta. Realidades inconexas  especialmente en el ámbito económico, cultural e espiritual registradas a lo largo de sus respectivas historias. Sin lugar a dudas, China y Corea son los países que mas llaman la atención por el creciente comercio que mantienen con América Latina.

Todavía los diplomáticos, los políticos y los empresarios latinoamericanos no se han acercado lo suficiente para intentar conocer más, la esencia  y las características de estos países. Comprender más de cerca a ese gigante que es que es India que en la actualidad y que ya se presenta como el más grande exportador de servicios en todo el mundo.

Si no tomáramos en cuenta que India es un país que se ha especializado en la exportación de manufacturas y en el comercio bilateral con América Latina en esta primera década del siglo XXI. El potencial de la India debería ser examinado y aprovechado por los países latinoamericanos en los próximos años de forma muy similar a lo que ya se esta operando en la práctica con algunos países como China y de Corea.

Hace cien años era el continente europeo quien se posicionaba sobre todos los demás países alrededor del mundo. Muchos estudiosos con sus predicciones para el futuro, hacen previsiones que antes del 2040, el PIB de China e India conjuntamente podrá ser diez veces más grande que el de Europa. Si a esta consideración le agregamos el de Japón y Corea, es posible imaginar lo que representará el continente asiático en un futuro muy próximo y que los países de América Latina en la actualidad ya no se pueden permitirse ignorar.

La evolución de la economía sumada a una visión filosófico-religiosa que aporta la India al mundo contemporáneo, a impulsado transformación substantivas de los pueblos en el comportamiento humano y en las formas de producción para el “buen vivir” como bien lo denominan los ecuatorianos.

Así como en las últimas décadas la presencia comercial de la China ha cambiado sustancialmente las condiciones económicas de los países de América Latina, por demandar de aquel recursos naturales en cantidades inmensas para atender a su fantástica población y su no menos increíble crecimiento productivo, igualmente la India tendrá una presencia cada vez más grande en el comercio con el continente latinoamericano para un futuro cercano.

Las oportunidades se centran, como en el caso de China, en el mercado de recursos naturales, por las grandes demandas existentes por minerales y por productos agrícolas. Esta demanda del continente asiático ha permitido que muchos de los países latinoamericanos con bajos niveles de ahorro, crecimiento lento, grandes déficits presupuestarios y de cuentas corrientes hayan podido tener un nuevo dinamismo en sus economías como es la situación más visible que encontramos en Brasil.

En el caso de China se observa que la importación de productos más baratos ha permitido que una masa significativa de la población mas pobre en América Latina logre tener acceso a ciertos bienes, mejorando progresivamente sus niveles de consumo en función de los bajos precios de los productos chinos (desarrollados con el gran apoyo de subsidios de gobierno, bajos sueldos, muy alta productividad y gran escala de producción).

Las oportunidades creadas por el comercio con China, ha generado problemas de significativa importancia en la medida que las industrias de manufacturas existentes en países latinoamericanos no han podido soportar estas condiciones de bajos costos, generando una disminución en las exportaciones de manufacturados de nuestros países para el mundo.

La fuerte competencia existente en el mercado mundial ha generado en los gobernantes de  los países latinoamericanos grandes desafíos para encontrar nuevos espacios y nuevas oportunidades comerciales en función de sus disponibilidades de recursos naturales y en relación a sus posiciones geográficas que puedan facilitar ciertas condiciones más favorables de intercambio.

Antes de su independencia en el año de 1947 y en décadas subsecuentes, la India se mantuvo en la periferia de la economía y del comercio mundial, a pesar de su extraordinaria fuerza de trabajo, principalmente ocupada en trabajos agrícolas. Grandes restricciones a las importaciones cerraban la posibilidad de entrada de productos extranjeros en India y grandes eran las limitaciones de iniciativas emprendedoras que intentaban subsistir a la falta de ciertos incentivos, que eran ahogadas por una fuerte burocracia impositiva e inconsecuente.

Los hindúes que lograban alcanzar una mejor educación y formación profesional abandonaron el país a mediados del siglo XX, buscando mejores oportunidades de trabajo en el exterior y opciones de vida compatibles con sus conocimientos y aspiraciones a mejores niveles de remuneración. Todavía en la década de los ochenta, la India logra renovarse sustancialmente y promover un notable cambio en la reglamentación de su economía. En menos de veinte años la India ha cambiado de forma radical, pasando a ocupar una posición de potencia mundial en el campo económico, apoyada por transformaciones políticas, sociales y por su cultura milenaria que será objeto de nuestras consideraciones.

De acuerdo al Banco Mundial, las tasas de crecimiento económico de la India en la última década han sido del 6,5% y 8% localizándole entre el grupo de países de más rápido crecimiento en el mundo. El crecimiento económico se vio reforzado por la alta prioridad que ha sido dada en el campo de la educación, como ha ocurrido y ocurre hasta hoy en China y Corea, situación antes observada en Japón.  Factores que no se han dado de igual forma en América Latina, después de la Segunda Guerra Mundial hasta la fecha, la educación básica y superior, teórica, científica y técnica, no recibió la misma prioridad de los gobiernos que en los casos de los países asiáticos.

El limitado comercio que se pudo observar en los años setenta en India, de bienes y servicios, pasa a una extraordinaria situación en el 2007 cuando el comercio significó 46% del PIB. La entrada de inversiones directas extranjeras pasa de cien millones de dólares americanos registrados en 1990-91 a treinta y dos billones de dólares en 2007-08 (Indicadores de Desarrollo Mundial del Banco Mundial).

No se trata de un “milagro hindú” en la economía de ese superpoblado país sino el resultado de un considerable esfuerzo que realizaron juntos gobierno y pueblo hindú para lograr que una situación de predominante miseria, a la que estuvieron sometidos por siglos, se fuera transformando progresivamente en una situación en que todo el pueblo pudiera desfrutar de mejores condiciones de vida en este siglo.

Se debe destacar que ese proceso ocurre en una sociedad de más de un billón de seres humanos que han enseñado al mundo lo que significa realizar una revolución pacífica con base en valores espirituales que el mundo occidental insiste en desconocer o si los conoce no los lleva a la práctica.

 

Aspectos culturales de India que pueden impactar los países de América Latina

 

¿Tendrá la espiritualidad existente en lo más profundo de una persona algo que ver con el ser humano que trabaja y produce? ¿Qué motivaciones llevan a los ciudadanos hindúes a buscar cosas completamente distintas de otras personas que viven en sociedades centradas en el mercado y en la necesidad de acumulación de riquezas materiales? Es lo que nos gustaría incluir en este breve análisis acerca del proceso de desarrollo espiritual y material que ha experimentado la India.

La visión occidental a cerca de los grandes cambios experimentados por India se restringe generalmente al enfoque de componentes productivos, financieros y económicos relacionados a los cambios que han sido registrados en aquel país. Eso se debe a la limitada visión de los “econometristas” y algunos otros estudiosos que intentaron conocer, comprehender y dimensionar el conjunto de las trasformaciones que han ocurrido en aquel país, basándose únicamente en índices de la economía del país.

Las componentes culturales, de carácter filosófico y religioso no tenidas en cuenta, sencillamente porque existen en el occidente pocos intelectuales que intentan relacionar la economía con cultura y la espiritualidad. Elementos estos que nos sirven para identificar la visión de mundo de un pueblo que se manifiesta integralmente y no solamente desempeña determinados comportamientos humanos como seres productivos.

India es un país con una multiplicidad de culturas que son tan diversas y con innumerables comunidades religiosas y lingüísticas que difícilmente se podrá aquí tratar de una sola cultura y una sociedad pues es mejor hacer referencia a una pluriculturalidad de aquel país.

Una sociedad construida a través de miles de años, que nos puede enseñar no solamente como producir y comercializar bienes y servicios pero como lograr, además de eso, niveles de paz y felicidad individual y colectiva. Los conceptos de no-violencia generados en India han sido observados con admiración por todo el mundo, pero limitada ha sido la comprensión en el mundo occidental, de como esa conciencia colectiva funciona en la vida real.

La orientación espiritual de muchos hindúes proviene del Bhagavad-Gita que nos revela la evidencia de que el remedio para toda miseria en este mundo esta en nada mas que en el profundo conocimiento de la naturaleza y en los atributos y calidades del alma. Este libro sagrado es considerado como un resumen de las doctrinas hinduistas (pues durante su discurso Krisná reveló su identidad como el “mi mismo Dios” – suaiam– bendiciendo a Aryuna con una visión de su divina forma universal).

El Bhágavad-Gitá recibe también el nombre de Guitopanishad (Guitá-upanishad Bhagaván) y a veces de Logopanishad (Yoga-upanishad), dando a entender así su estatus equivalente al de una Upanishad, es decir, de una escritura videntica. Se desconoce la fecha en que fue escrito el Bhágavad-Gitá. Para algunos autores es anterior a la mayor parte de las primeras Upanishad, o sea a la colección de textos filosóficos que conforman las bases teóricas de la religión hinduista. Es anterior al periodo de construcción de los sistemas filosóficos y su formulación en los sutras que se refieren a las escrituras canónicas consideradas como los registros de las enseñanzas orales de Buda Gautama.

El Bhágavad-Gitá es un relato épico de carácter religioso conocido actualmente en todo el mundo. Se supone que ha sido elaborado a mediados del primer milenio a.C. Según otros historiadores, tiene una antigüedad de más de 5.000 años. Es uno de los textos fundamentales de la base del hinduismo y, de ulterior desarrollo a las enseñanzas que existen en el Rig Veda que es el primer libro sagrado de la India.

En este momento el lector debe preguntarse cuál es la relación que puede existir entre el conocimiento y las prácticas religiosas de un pueblo con su efectivo desempeño económico. ¿En que medida la visión de la vida individual y la percepción de la acción colectiva puede afectar ese país con una espectacular población de más de un billón de seres humanos que tienen una opción para convivir sin violencia en oposición a la creciente violencia que predomina en el mundo?

Existe una considerable diferencia entre la concepción de la competencia capitalista occidental y la disciplina capitalista existente en India? La competencia por principio busca eliminar al otro en cuanto que la disciplina suma y genera una comunidad activa en que cada persona tiene valor por lo que es y contribuye a su comunidad. De acuerdo a L. Boff (2012:1),  cambiar el corazón significa superar la dictadura de la razón científico-técnica y recuperar la razón sensible donde reside el sentimiento profundo, la pasión por el cambio y el amor y el respeto a todo lo que existe y vive. En lugar de la competencia, vivir la interdependencia global, otro nombre para la cooperación, y en lugar de la indiferencia, la responsabilidad universal, o sea, la decisión de enfrentar juntos el peligro global.

Creo importante indicar a este punto que el pensamiento filosófico que predomina en India se fue modificando en función de las influencias a que estuvo sometida su población a través del tiempo, generando cambios en los cuales se han ido reproduciendo y multiplicando distintas religiones, grupos étnicos y lenguas diferentes. Estas influencias a que hago referencia han impulsado las muchas corrientes religiosas existentes en India a desarrollar un conjunto de elementos que han permitido la evolución espiritual y mística más fantástica y metódica que existe hasta nuestros días y que se ha podido conocer. Evolución que ha llevado al ser humano a acercarse al sentido de su existencia examinando todas las posibilidades del espíritu frente al universo.

El conjunto de conocimientos y experiencias religiosas (además de místicas) ha permitido un desarrollo posterior a los Upanishads, a los seis Sistemas Filosóficos y, también, al Bhágavad-Gitá, como metodologías para el perfeccionamiento humano y su plena realización en esta vida. El Bhágavad-Gitá nos contesta a la pregunta fundamental de como podemos conciliar la parte espiritual del ser humano con su parte material que genera las impulsos en este mundo. Nos hace ver que más allá de si una acción que realizamos es buena o mala siguiendo la Ley Superior que esta basada en el más profundo conocimiento de uno mismo.

El poder de la acción humana libre de todo el ego individual es lo que permite realizar un acto puro por medio del cual el ser humano alcanza su perfección, la total libertad que le permite lograr la paz. Esta que podríamos denominar de Unidad Total es aquella donde el hombre se hace dueño de su SER y logra tener una voluntad absolutamente firme y estable.

El tema principal del Bhágavad-Gitá (representado por la unión del Atmán y del Brahamán) es la unión indisoluble del alma humana con la divinidad que es lo que permite al ser humano su plena identificación pues le garantiza tener lo que se podría denominar de una Inteligencia Espiritual.

Algunos limitados grupos de personas en el occidente lograron identificar en las concepciones religiosas y éticas hindúes las posibilidades de evolucionar y tener otras percepciones de la vida. Grupos que por medio de la lectura de los textos disponibles y también por visitas a la India han podido evolucionar en espiritualidad y en la percepción de que lo importante no esta en el confrontar grupos sociales o clases pero en la comprensión entre los grupos existentes. Que entre la competencia capitalista occidental y la disciplina capitalista existente en India los países puedan mutuamente aprender de sus prácticas nuevas formas de convivencia social, pacifica, que sea al mismo tiempo productiva como también humana y espiritualmente adecuada.

El conocido Avatar hindú, Santhya Sai Baba (1926-2011), nos enseña en su libro Sadhana (disciplina espiritual), que el ser humano necesita tener “fe en si mismo y en su propia capacidad de cumplir un estricto horario de disciplina espiritual (Sadhana); tener seguridad de su propia habilidad de alcanzar la meta de autorrealización. (…) Debe creer en su propia experiencia. Creer en lo que le de la paz y la alegría.”(1976: 34). Posteriormente agrega, “El destino de un país dependerá del carácter de su pueblo y el carácter de cada persona es elevado y purificado por el Sadhana esto es, por el arduo modo de regular el comportamiento y el deseo.” (Ibíd.)

La aparente visión pacifista que se puede tener de la India como un todo no es totalmente correcta pues innumerables fueron los enfrentamientos entre los adeptos de las distintas religiones como con musulmanes y cristianos. En la década de los 90, por ejemplo, muchos han sido las pugnas religiosas y de castas que afectaran el país y que el científico político Samuel Huntington (1996) muy adecuadamente denominó de “choque de civilizaciones”.

No se puede olvidar que países como Palestina, Irlanda del Norte, Malasia e India tuvieron grandes conflictos religiosos y étnicos después de sus respetivas independencias. En India se agravó a finales de los años 90 en función de la nueva configuración que se estableció en el mundo con el final de la Guerra Fría. En 1992 violentos disturbios en contra musulmanes dejaron miles de muertos en India lo que nuevamente demuestra que aun siguiendo una filosofía orientada hacia la paz se registran y se mantienen grandes tensiones entre grupos religiosos con las consecuentes transgresiones a las leyes del país.

Los aspectos religiosos en la India son de gran complejidad y fueron objeto de investigaciones y la edición de libros que hoy con facilidad se pueden leer, incluso en español. Eso facilita el estudio, por parte del mundo académico, de ese fantástico país que merece una atención muy especial.

No es posible ni ha sido mi intención, en un texto resumido como este, lograr una presentación de la evolución histórica de religiones en India y sobretodo lo que representan en la actualidad. La intención de este estudio es el destacar la importancia que tienen las culturas y las religiones en la India de hoy y caracterizar el impacto que eses aspectos han generado en la organización social y política del país. Intento, también, destacar como la espiritualidad ha afectado la evolución de ese pueblo para que haya podido ampliar su capacidad de generar bienes y servicios hoy importados por países en todo el mundo.

En América Latina, en particular en Ecuador, la India todavía no representa el caso de un caso país que haya generado una elevada curiosidad e interés, ya sea en el campo diplomático, político o académico. Pero es importante destacar que para latinoamericana, India empieza a despertar una gran atención y curiosidad por haberse tornado en un actor importante en el escenario internacional.

Nuevas opciones para América Latina en sus relaciones con la India

La nueva geografía política que se esta estructurando en el mundo a inicios del siglo XXI, es diferente de la que se pudo identificar para finales del siglo XX. Ya sea por la presencia expresiva de la potencia militar norteamericana, es posible ver que el escenario mundial gana una u otra conformación con la participación de nuevos países en las mesas de poder. Los países de América Latina empiezan a ocupar algunas sillas en esas mesas y a defender posiciones no coincidentes con los intereses de las grandes potencias militares y diplomáticas existentes.

Muchos fueron los intentos realizados en periodos pasados para lograr una unión entre países latinoamericanos pero que siempre han fracasado. Los mecanismos internacionales creados después de la Segunda Guerra Mundial como la OEA y Naciones Unidas, estuvieron en manos de los intereses dominantes ofreciendo poco espacio para atender a los deseos y políticas específicamente de los países suramericanos. El hemisferio norte siempre ha intentado, de alguna forma, impedir la efectiva unión de todos los países de América del Sur lo que podría se constituir en una amenaza a los intereses comerciales de las estructuras de poder dominantes. Esa unión podría transformar a un bloque de países suramericanos en la cuarta economía del mundo y con eso pasar a representar un nuevo poder mundial que en definitivo no le interesa a muchas de las naciones hegemónicas.

La creación del MERCOSUR[1] (1991) se presentó como una importante iniciativa para establecer relaciones de intercambios más favorables entre países vecinos como Argentina, Brasil, Paraguay,  Uruguay y Venezuela. Ha logrado resultados positivos a pesar de las inconveniencias con intereses externos y desacuerdos políticos internos que se imponían. La adhesión de otros países a ese mecanismo de fortalecimiento de las relaciones políticas y económicas entre países no ha logrado hasta hoy un resultado que se podría llamar de completamente satisfactorio.

El fenómeno más interesante en las relaciones mundiales sur-sur, que se ha verificado en los últimos años, es sin lugar a dudas, una innovación en las composiciones de fuerzas internacionales. La creación del BRICS[2] y el conjunto de países que esta compuesto de Brasil, Rusia, India, China y South África, como un bloque informal de países que buscan intervenir en el palco de las grandes decisiones mundiales, es algo que merece una atención especial principalmente por su concepción y forma original de operación.

Para dar un ejemplo, menciono el hecho de marzo de 2012, los presidentes[3] de los Bancos de Desarrollo del bloque BRICS firmaron un acuerdo en Nueva Deli, India, para permitir la financiación del comercio y de nuevas inversiones en moneda local. Tema en discusión desde la primera reunión de este grupo de países. La finalidad de una medida de esa naturaleza fue la de promover un sustancial aumento de la cooperación entre los Bancos de Desarrollo de los cinco países para generar un crecimiento significativo del comercio sin establecer una vinculación de los negocios resultantes con el dólar y con eso no tener operaciones pendientes a la fluctuación cambiaria. En esa cuarta reunión de dirigentes de los cinco países han sido tomadas decisiones que permiten ampliar significativamente los intercambios comerciales y culturales.

En 2011 el comercio entre estos cinco países logró alcanzar 250 billones de dólares. En 2012 según el Fondo Monetario Internacional considera que los países del BRICS van a responder por 56% del crecimiento del comercio mundial contra solamente el 9% de los países del grupo denominado de G7 (Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá, Francia, Italia y Reino Unido).

Los desafíos que son posibles identificar en las futuras relaciones entre India y América Latina se hallarían en algunos campos muy específicos en los cuales se puede destacar los servicios de informática (TI) y los servicios empresariales, profesionales y técnicos (BPT – Business, Profesional and Technical Services). India ya es una destacada nación exportadora de TI y de BPT lo que no ocurre con América Latina que poco compite en esos sectores pero podrán representar una importante opción de generación de ingresos considerando que en el otro campo, el sector industrial, la China ya tiene una inmensa presencia mundial.

En el comercio de los productos manufacturados, India todavía no representa una amenaza para América Latina que ya tiene una posición consolidada con sus productos en el ámbito internacional y que genera a estos países elevados niveles de empleos e ingresos. Todavía la entrada de India en ese sector, con su inmensa mano de obra mal remunerada, podrá significar un problema en el futuro que debería ser considerado y evaluado.

En la actualidad la principal fuerza de la India está centrada en la exportación de los servicios TI, que es una categoría que incluye el desarrollo, el uso y mantenimiento de software y sistemas informáticos. En América Latina los principales exportadores de esos servicios TI son Argentina, Uruguay y Brasil pero India mantiene una posición global dominante en esas exportaciones y América Latina no ha hecho progresos más significativos en ese campo. Entre los años 2000 a 2007 las exportaciones de estos servicios a Costa Rica, Argentina, Brasil y Uruguay crecieron 28%, 14%, 17% y 32% respectivamente segundo datos del FMI-BOP, pero también se desconoce por cuanto tiempo ese crecimiento podrá mantenerse.

En el campo de la amplia variedad de los servicios que caracterizan el BPT (Contabilidad, P&D, Apoyo al cliente y otros) se puede considerar que el conjunto de países de América Latina que los exporta logra tener una capacidad competitiva superior a la de India que tiene una gran presencia en esas ventas al mundo. Para América Latina la futura creación de parques de software podrá significar un avance importante para lograr niveles más favorables de competencia con India.

Si estamos examinando las nuevas opciones, oportunidades y desafíos para los países de América Latina en relación a India tenemos que considerar que la incorporación de millones de personas en India y en la China al consumo de bienes y servicios representa posibilidades de intercambio para los países de América Latina que tienen que ser utilizadas.

También en el campo cultural e espiritual deben las universidades y centros de investigación, ONG y otras organizaciones de América Latina intentar crear nuevos mecanismos operacionales de cooperación e intercambio con India, que permitan un mas amplio crecimiento en todos lo campos del conocimiento filosófico, artístico, científico y tecnológico. Ecuador puede participar activamente y hasta liderar muchas de las relaciones que son necesarias para aprovechar las oportunidades disponibles en este inicio del siglo XXI.

[1] El Mercado Común del Sur (Mercosur), es un bloque subregional integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Tiene como países asociados a Bolivia, Chile, Colombia, Perú, y Ecuador. Fue creado el 26 de marzo de 1991 con la firma del Tratado de Asunción, que estableció: La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre países, el establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común, la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los Estados partes y la armonización de las legislaciones para lograr el fortalecimiento del proceso de integración.

[2] BRIC sigla para referirse conjuntamente a Brasil, Rusia, India y China, tesis de Jim O’Neill(2003), Todas estas naciones tienen en común una gran población (China e India por encima de los mil cien millones, Brasil y Rusia por encima de los ciento cuarenta millones), un enorme territorio (casi 38.5 millones km²), lo que les proporciona dimensiones estratégicas continentales y una gigantesca cantidad de recursos naturales y, lo más importante, las enormes cifras que han presentado de crecimiento de su PIB y de participación en el comercio mundial en los últimos años, lo que los hace atractivos como destino de inversiones.

[3] Reunidos en Nueva Delhi, los presidentes Dilma Rousseff (Brasil), Dimitri Medvedev (Rusia), Hu Jintao (China) y Jacob Zuma (Sudáfrica), junto al primer ministro de la India, Manmohan Singh, se comprometieron a constituir un grupo de trabajo que analice la “factibilidad y viabilidad” de crear un Banco de Desarrollo Sur-Sur. Los cinco países, que representan un cuarto del PBI mundial, coincidieron en la necesidad de un banco de desarrollo para “trabajar en temas de infraestructura, innovación, desarrollo, ciencia y tecnología e investigación”, en medio de críticas a “la falta de equilibrio” de los organismos multilaterales actuales. http://www.lanacion.com.ar

 

 

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Sobre el autor

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