TEORÍA DE LA ACUMULACIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO: EL CASO DE LA ECONOMÍA ECUATORIANA

Luis Miranda Valdés Ph.D.

Publicado en Revista Carácter Volumen 1 – Diciembre 2012, Universidad Del Pacífico

 

          Este ensayo es una aproximación crítica al debate sobre un  modelo alternativo de desarrollo para  Ecuador. Es una propuesta para superar el actual modelo petrolero-consumista-importador, el mismo que domina en este país. Estará sustentado en los principios que siguen los procesos de acumulación de capital, en un régimen de regulación estatal y economía de mercado.

Se añade además, algunos puntos de vista que explican el por qué de las bruscas e intermitentes  caídas y  alzas, que se registran en los ritmos de  las tasas de crecimiento de la economía ecuatoriana.

 

CRECIMIENTO Y DESARROLLO

 

Algunas premisas conceptuales son necesarias para comenzar. Se toma en cuenta la existencia de distintas interpretaciones sobre dos  nociones distintas. No está de más que aquí se deje sentado: crecimiento no es igual a  desarrollo.

El primero de estos dos conceptos expresa fundamentalmente,   logros cuantitativos en  los  índices económicos: saltos en las cifras del Producto Interno Bruto (PIB). Una nación puede exhibir  crecimiento económico cuando muestra la  elevación  en las últimas décadas en  los índices de consumo de la población, casas entregadas o en los servicios de agua y electricidad que recibe la comunidad; lo es cuando en millones de toneladas registra mayores cantidades de alimentos obtenidas por la agricultura; sin embargo  los exhibe abstrayéndose en unos y otros logros de los nocivos efectos ecológicos, que puedan haber producido el  indiscriminado uso de los recursos naturales. El crecimiento se exhibe igualmente cuando concurren aumentos importantes en el valor y las cantidades de  fondos exportaciones junto con en el comercio importador y también con aumentos en las cantidades de puestos de trabajos creados en los últimos quince-veinte años. El concepto desarrollo contrariamente expresa otra dimensión del problema económico. Esta terminología significa saltos sustanciales de otra naturaleza. Me refiero a las transformaciones en los aspectos cualitativos de la economía y la sociedad  en cuestión.

Ejemplo de desarrollo en el Ecuador, sería cuando en el país,   además de haber creado una moderna agroindustria, exhibiera la cantidad de centros de producción y servicio que garantice un alto nivel de empleo. Así como, superiores estándares de consumo y en calidad de vida, a partir de haber logrado altos niveles de aplicación de altas tecnologías en toda la estructura productiva. Al igual que  los servicios de la nación sea sustentable ecológicamente, sin agudos desequilibrios entre producción y consumo. Estabilidad en el desenvolvimiento nacional, basado en métodos científicos de dirección y control económico-financiero que asegure proporcionalidad en el crecimientos de las ramas, presupuestos equilibrados.  Ser país desarrollado significa la existencia de niveles de productividad,  similares o superiores a los  promedios  alcanzados en las producciones respectivas  por los países desarrollados.

Desarrollo significa que se hayan  registrado cambios sustanciales en la estructura productiva, tanto en la mayor  diversidad en las  ramas de producción y servicios, como en el nivel avanzado de sus tecnologías y en la preservación ecológica (inclúyase  aumentos de consumo de energía renovable). Un importante indicio del desarrollo es la irrupción entre la población de nuevos y amplios sectores obreros calificado. De pequeños y medianos empresarios  igualmente de alta preparación tanto industriales como agrícolas, surgidos de la masiva  introducción de instalaciones de altas tecnologías, que demandará gente de alta calificación[1]. Tal tipo de fuerza laborar y empresarial se profesionalizará aún más, debido a la introducción en el agro y la industria de procesos altamente automatizadas. El desarrollo traerá aparejado el surgimiento de una población científica  preparada que se desempeñe en la investigación tecnológica.[2] Un índice esencial de desarrollo es la superación definitiva de las viejas relaciones de explotación agraria, al desaparecer las viejas formas de  propiedad que obstaculizaban la ampliación del empresario moderno,  los mercados  y la inversión  en el campo.

Debe prestarse atención, lo que significa, en las condiciones del Ecuador culminar un proyecto cierto de  desarrollo. Su impacto iría desde superar los niveles de marginalidad en que aún viven grandes sectores del pueblo (liquidación de la extrema pobreza) y la eliminación de las agudas desigualdades socio-económicas del trabajo (mayor acercamiento entre el trabajo manual y el intelectual, aproximación a los tipos de calificación técnico-profesional entre los grupos laborales y sus niveles de ingresos). Muy importante será la extensión de la modernidad y una reducción del marginalización de importantes segmentos poblacionales (plena igualdad de oportunidades y acceso de todos al buen vivir).

Es necesario referirse brevemente a un  concepto, puesto en boga últimamente, del “buen vivir.” Por considerar que su interpretación sería más entendible si  identificáramos esa expresión con la fórmula desarrollo + modernidad.

Los expertos en desarrollo frecuentemente incurren en el abandono de ese trascendental momento del progreso que es la modernidad. Pareciera que han olvidado, que se trata de aquellos procesos, que irrumpieron en Europa de finales del XVIII – comienzos del  XIX y que revolucionaron el pensamiento de la gente, la sociología, la cultura, la ciencia y las artes. Tales indispensables  mutaciones  permanecen aún pendientes de producirse en casi todos los países del continente americano. Sería importante que economistas, sociólogos e historiadores ecuatorianos, efectúen los estudios pertinentes,  e  indiquen cuál es el punto  en que se halla tal  proceso de la modernidad en este país.

Aquí cabe comentar, que sólo una voluntad nacional, de emprender y ejecutar decididamente una estrategia de desarrollo adecuada, ajustada a las características del Ecuador,  podría colocar  en  plazos de tres-cuatro décadas  a su pueblo, a  superiores dimensión la condición  humana. Hacer  extensible  la modernidad a todos,  es imposible sin tal despegue económico. De manera que la  aplicación  del modelo adecuado ira transformando  la vida  espiritual, anticuadas conductas y costumbres ancestrales, y la convivencia de los ciudadanos, inherentes a la modernidad,  y en  escalones superiores de civilización. [3]

 

ALGUNOS COMENTARIOS PREVIOS SOBRE EL SIGNIFICADO DE LOS INDICADORES ECONÓMICOS

 

Pocos se cuestionan que la economía  ecuatoriana manifiesta los    rasgos típicos del atraso económico. Pero aquí insistimos en repasar aquellos indicadores macroeconómicos “claves” y observar  cuáles son  los índices específicos que más urgen corregir. Baste con analizar los rendimientos en la obtención de importantes productos en sus  principales sectores, consecuencia de los bajos niveles de  productividad del trabajo y tecnología existentes; y luego indagar en  los agudos desequilibrios en la estructura productiva nacional, dada   la poca  diversidad  de las ramas.

Alarmantes son los datos que registran las series estadísticas, que resultan demostrativos de la permanencia de altos índices de desempleo, los mismos que impactan en las profundas brechas de antaño existentes, en la distribución del ingreso. Pero un diagnóstico de  más perspectiva, no debe quedar ahí. Se exige indagar  sobre otros sensibles desajustes en la economía ecuatoriana. La investigación encontró desproporcionados porcentajes en la estructura de su comercio exterior, manifiestos en el estrecho surtido de las   exportaciones, como en la carencia de necesarias prioridades en la  composición de las  importaciones, en la que contrastan   los pequeños porcentuales de  cuotas de suministros externos, en cuanto a  insumos  y equipos productivos, en relación con el desmesurado arribo de  bienes de consumo,  desfavoreciendo el aumento de los productivos,  cuando precisamente son estos últimos los que deben priorizar los   importadores, al menos por un largo período, en  un país que aspira alcanzar el desarrollo.[4]    Pero no son suficientes tales indicadores para concluir cuál es  la situación en el nivel de desarrollo en el Ecuador. Hay que examinar otras magnitudes de orden sociológico, las que los economistas con frecuencia olvidan. Me refiero a  indicadores que en sus tendencias actuales, contradicen las políticas hasta ahora encaminadas a la superación de la pobreza. Al respecto deben valorarse el persistente estancamiento en los índices de la marginación, mendicidad, el crimen y los obstáculos a  la emancipación y a la integración social de  género o de los discapacitados, o la  integración racial. En su estado actual en el Ecuador, estos últimos impactan negativamente, sobre esfuerzos de las autoridades por extender la modernidad a todos los segmentos poblacionales.

En relación con la medición de la modernidad en el Ecuador, existe el problema metodológico de cómo evaluar sus progresos. En términos cuantitativos no siempre los datos podrán reflejar con exactitud, ni sustituirán en rigor a los análisis cualitativos, pero sí   pueden considerarse cifras que reflejan tendencias. Tales son los  usuales índices que registran  avances  educacionales, u otros  como son los aumentos en  cantidades en la composición de los nuevos  técnicos, profesionales, artistas y científicos.[5]

A  pesar de los esfuerzos y logros el análisis de los mencionados indicadores, muestran que la modernidad en el Ecuador es un tema pendiente del nivel de desarrollo. En la ciudad de Guayaquil se evidencia cómo los enormes progresos en materia urbanística, registrados en las última dos décadas, contrastan con los  bajos índices que hablan de  modernidad.

 

LAS CUESTIONES BÁSICAS EN EL DEBATE SOBRE LOS ESQUEMAS DE DESARROLLO ECONÓMICO

 

Debe destacarse que las polémicas académicas en Centro y Sudamérica, las causas y las vías para  enmendar las deformadas estructuras  de nuestras  economías, han sido  temas  no tan  recientes.  Tal problemática se remonta a los años que siguieron al final de la  Segunda Guerra Mundial en el pasado siglo.  En el Ecuador ya desde entonces no se ha debatido poco, cómo proceder para salir definitivamente de  ese  cuadro de subdesarrollo (eufemísticamente así lo nombran algunos autores  al atraso económico).

Es necesario destacar que, aunque no compartamos otros enunciados económicos del actual equipo gobernante, sí  coincide en los criterios esenciales en lo que a la  búsqueda de alternativas del desarrollo se refiere. Ya desde el año 2007, se puede constatar y mostrar algunas reservas, cómo se trazaron lineamientos, que evidenciaban la orientación oficial, hacia formulaciones en extremos estatismos y de políticas económicas centralizadoras (en ellas incluimos algunas que sugerían ser tomadas, al parecer de modo recurrentemente,  del  fenecido modelo soviético de orden y  mando, y de  planificación)  pero en lo esencial coincidimos en rechazar las recetas del Consenso de Washington, de cara a un despegue económico.[6]

Hay que recordar que en aquel año las autoridades de turno  proclamaron los perfiles estratégicos del actual gobierno, y que fueron expuestos como “los cinco ejes” de su  programa económico. Sin duda éstos rompían la inercia con la que venían marchando la mayoría de los  gobernantes de Suramérica, durante las pasadas décadas  de los ochenta y noventa. Que entonces en  muchos  países  seguían al pie de la letra, las recomendaciones de mencionado Consenso. Es aceptable  la elección de aquellos “cinco ejes” como reacción lógica, pues están aún a la vista los nocivos efectos de las equivocadas estrategias adoptados. Aunque debemos señalar que no es del todo acertado   absolutizar ante la opinión pública, que fueran las recomendaciones del Consenso de Washington, las causales esenciales de las malogradas políticas económicas, cuando hay otras. Primaron conductas impropias y equipos de gobiernos  incapaces de aplicarlas adecuadamente, para que luego exageradamente se vincule el desastre  a las recomendaciones del  Consenso de Washington.

Cualquiera que hayan sido las circunstancias, se tenía que actuar de manera audaz. De tal modo, al asumir el poder, los nuevos líderes  procedieron a reorientar el curso económico y lanzaron  en aquellos años, un renovador programa y optaron como prioritario la reconducción del desenvolvimiento económico: frenar la salida del excedente económico, priorizar la inversión en el capital humano, darle un mayor protagonismo al Estado, a la planificación y a lo colectivo.

En otro orden de cosas, se asumió que el crecimiento se basará fundamentalmente en el ahorro interno. Interesante que  simultáneamente  pronunciaran  encaminar los préstamos externos a la inversión productiva (se habló que tales procesos inversionistas se  concentrarían en aquellos que generan flujos de divisas), anunciaban que los proyectos sociales se colocarían en base a los recursos propios.[7]

En aquella estrategia del entonces nuevo gobierno, se destaca como acertado,  la  insistencia que se hacía  en el propósito, de que en el Ecuador se eliminara la cultura del endeudamiento. Debemos agregar como la banca internacional veía promisorio, en lo que compete a la deuda pública, que ya en los últimos años se venía registrando una discreta reducción del endeudamiento. De un nivel en 2001, de 11,4 miles de millones (el 53,5% del PIB de ese año) éste se colocó al cerrar 2006, en los 10 mil millones (el 25% del PIB). No obstante, la deuda externa privada por su parte,  siguió un curso de ascenso, expresado en un saldo final, en ese último año de 6,1 miles de millones de dólares, cifra tres veces más alta de la que registró al concluir el año 2000. (MEF: 2007)

Pero en aquel  contexto programático se tendía innecesariamente a un exagerado estatismo que confrontaba con una ya superada privatización. Y no es ocioso anotar, que pronto aparecieron las críticas de sus opositores, los que a veces y de modo desacertado,   contraponían con sensacionales comparaciones otras experiencias.  Tales críticos desconociendo realmente lo sucedido en cada caso,   recordaban  a las nuevas autoridades imitar en unos casos y a no seguir en otros, lo acontecido en países vecinos. Así traían como  ejemplos, la aplicación de los dos modelos extremos, las experiencias de  Chile y Bolivia, estados ambos, que consideraban ejemplos de altos y bajos niveles de crecimiento respectivamente. Totalmente desatinadas eran las propuestas de tales opositores. Inexplicablemente se concentraron  como  paradigmas de lo bueno y lo malo, en esos dos  países, sin indagar  las circunstancias históricas y geográficas de cada uno. Desafortunados, los que fanáticamente propusieron, a Chile como modelo económico de  referencia, soslayando que sus altas tasas de crecimiento, aún  hoy su economía figura entre las más excluyente socialmente, y se sitúa entre las que se registran mayores brechas en los niveles de ingresos según segmentos de la población, en el mundo.

Sentados estos antecedentes de la polémica, se pone en este acápite de modo muy  resumido cuáles son  las enseñanzas  que hasta ahora ha dejado el debate en cuestión. Afortunadamente y a pesar de  toda esa confrontación de líneas tan extremas de actuación,  hoy día la generalidad de los economistas latinoamericanos, coinciden, en un conjunto de principios básicos, los que inexorablemente deben observarse,  en toda estrategia de desarrollo.

En  lo que  a modelos de dirección  económica se refieren. En eso la gran mayoría coincide y cuentan sus experiencias extraídas en la práctica internacional acumulada, de que en todo modelo de desarrollo deberá observarse:

1ro.- Que la adopción de una total liberalización de los mecanismos de mercado, como también los intentos indiscriminados de intensificar la práctica de las privatizaciones de  las empresas públicas,  realmente no reducen  (tampoco  tienen porqué excluir)  la acción reguladora del estado; incluso pueden  profundizar el intervencionismo estatal. Se ha evidenciado además que en nuestra región el rol del estado debía aumentar imperiosamente y eso no ha ocurrido. Se acepta que es imprescindible elevar ese rol, siempre que se  imprima al estado, otros contenidos y un curso diferente (tal podría haber sido el caso, en  impulsar y no se ha hecho, en los  ámbitos  del I + D).

2do.- Que contrariamente a un mal extendido y superficial enfoque, está demostrado  que  cualquiera que sea  el grado de participación del Estado en la economía, éste por sí solo,  no siempre corrige y muchos menos eliminan eficazmente los fallos del mercado.

Como conclusión de dolorosas pero útiles  lecciones que deja la práctica económica, y si además se reconocen ambas realidades, cada  cual de los gobernantes hasta ahora aferrados, deben modificar  conductas. Cuidarse unos de no caer en las tendencias  extremadamente economicistas o desmedidamente estatistas, y los otros con vocación al libre mercado,  incorporar en sus estrategias de desarrollo, factores extra económicos. Desafortunadamente unos y otras  líneas de acción frecuentemente aún en el Ecuador no todos la consideran.

Algo debería quedar claro, cualquiera que sean las posturas de los economistas ecuatorianos, hacia una y otra de esas tendencias,  máxime en el trance actual del debate (me refiero especialmente a la elección de los esquemas de desarrollo económico), no existe modelo alguno que escape a echar mano a la utilización simultánea de los mecanismos de mercado y de la intervención estatal.

Otro asunto que se haría necesario en el debate, particularmente en la obligada combinación de métodos, es el grado de actuación  y el  “cuándo” es que  se merece priorizar uno u otro de esos componentes. La cuestión a despejar  debe ser;  ¿Cuál es la proporción adecuada, en esa combinación  de  regulación y  propiedad  estatal, en relación con la liberalización de los mercados y la privatización?

La respuesta a todas luces depende del tipo de estructura económica, de la que se parta. Tal cual sea el punto del que se parta, o de  la fase de  desarrollo en que se encuentra  el país en cuestión, o de las características de las ramas en que se plantean los problemas,  será  necesario priorizar uno u otro método. Si Ecuador ya hubiese alcanzado mayores niveles de productividad y de eficiencia; si su  PIB creciera en progresión sostenida, llegaría  un momento en que  podría identificar cuáles ramas productivas, podrían ser liberadas del control estatal y dejar su desenvolvimiento libremente a las fuerzas del mercado, y cuáles aún no.

Y vale aquí una advertencia. Debemos considerar que tanto en las formulaciones de las políticas económicas de cortes monetaristas y liberalizadores del mercado, como en sus antítesis las más estatizantes, hay que considerar los casos. A la vista están la  existencia de  ramas o tipos  de producciones y servicios del país o de un municipio, las que indistintamente, nunca serán rentables, o no serán  eficientes o no funcionan bien  bajo la propiedad  pública. En otros tipos de producciones y servicios  sucede a la inversas si pasan o están ya en manos de  particulares.

De todo lo anterior el dilema que entonces confrontan los economistas encargados, es determinar para cada caso: 1) cuáles son las condiciones del punto de partida; 2) discernir cuál es el mejor tipo de propiedad  apropiadas sobre ellas. El análisis deberá determinar si mantenerlas como propiedad estatal o dirigirlas con una alta centralización   por el gobierno,  o preferir que sean personas privadas los dueños y plena liberalización en el mercado.

Un último tema de debate, se relaciona a la fijación de la intensidad de los ritmos y vinculado a ese factor, los plazos para atravesar cada fase de la estrategia elegida. Se tiene presente que semejante desafío comportaría mantener, por  un período más o menos largo, unas tasas relativamente altas de acumulación (este índice podría alcanzar rangos de hasta un 25% en su cuantía, lo que implican reducciones en el  consumo de la población,  incluso hasta límites más allá de lo permisible).

En esta polémica en el Ecuador, y en cualquier circunstancias  tendrá que aceptarse que la solución a las deformaciones de su economía,  siempre comportará,  atravesarse un período más o menos largo de esfuerzos en el ahora, y efectuar  previos y radicales “saltos”  cuantitativos y cualitativos.  Y en esos “saltos”  el factor tiempo será una variable que dependerá  de lo acertada o no de sus  políticas económicas y del consenso nacional. Si subsisten  fallas graves  en ambos factores,  se hará muy largo y angustioso acometer el  plan estratégico  de desarrollo que se haya elegido.

 

LA  TEORÍA DEL EXCEDENTE  ECONÓMICO COMO CONCEPCIÓN DEL CRECIMIENTO Y DEL DESARROLLO

 

Actualmente casi todas las escuelas económicas, independientemente de que sigan a uno u otro de los distintos pensadores clásicos, admiten y fundamentan la fuente esencial del desarrollo en la teoría del excedente económico.[8]  Basándose en ella y en función de que esta categoría económica expresa  la cuantía de bienes materiales creados que van más allá de las necesidades básicas y de reposición de los recursos empleados en la producción y los servicios,  dependiendo de la más plena  apropiación  por las naciones, se le  considera la fuente  del desarrollo. Para los sostenedores de esa teoría,  según sean  las cuantías del nivel excedente generado  por  los distintos países, en términos contables expresados como “ingreso neto nacional”[9]  los que  reflejan su  capacidad de invertir (ahorro) para el desarrollo. No es ocioso advertir que en países donde la creación de excedentes resulta insuficiente, tal déficit  se puede suplir tomándolo del generado en el extranjero y suministrado en formas de importaciones, financiamiento externo, créditos, etc.

En la historia de la humanidad  han  prosperados y surgido hasta imperios o han desaparecido, muchos conglomerados sociales, o  estados-naciones,  según  fueran  menores o mayores sus excedentes. En el mundo actual   figuran naciones  de  altos rangos de ingreso, que  hoy alcanzan hasta los 40.000 dólares per cápita anuales para los obreros; los de menor índice apenas logran los 700 dólares. Estos cálculos arrojan que Ecuador podría estar actualmente en el rango de los 1.500 – 2.000 dólares per cápita; se aclara que a los fines de otras disciplinas, como el marketing,  esa  cifra,  por ser un número promedio,  puede soslayarse, pues no indica el ingreso real de todos los sectores poblacionales, especialmente los favorecidos del país.

A continuación y sin desconocer que existen otras corrientes teóricas que explican las fuentes del desarrollo, nos concentraremos  a  formular el principio del excedente, como fundamento de los modelos alternativos que consideramos, más se ajuntan a la realidad del Ecuador.

 

LA TEORÍA DEL VALOR-TRABAJO

 

Dado que la propuesta de modelo alternativo que aquí se sugiere, se aplica en un sistema económico mixto, en el que interactúan los  sectores de propiedad pública y privada, enmarcados ambos en las reglas de la economía de mercado enmarcado y bajo los principios de la planificación central y la regulación estatal,  debemos referirnos a la teoría del valor-trabajo[10], que acompaña toda organización mercantil. Esta teoría además es la que además nos permite explicar, cómo se genera el excedente económico.

Comenzamos por conceptualizar el valor como categoría mercantil.[11] De tal modo es que entendido el valor, así, como condensación de trabajo, actualmente esta categoría ha sido incorporada, por la gran mayoría de los economistas expertos en desarrollo.  Y reconocen que sólo a través de  dicha doctrina es que se puede desentrañar los actuales obstáculos al desarrollo (el intercambio desigual entre otros) y cuáles las vías para sortear sus impactos. Metodológicamente la existencia de la categoría valor-trabajo, posibilita construir el modelo de desarrollo en cuestión,  sobre las bases solidas de  la  teoría de la  acumulación.

A continuación una apretada síntesis, con el fin de lograr  una rápida comprensión en nuestro ensayo,  se define lo que los clásicos mencionados entendían como valor. El valor de los productos es el  trabajo invertido en su fabricación. Se trata de cantidades de trabajo humano desplegada para obtenerlos en un tiempo dado. Originalmente en los inicios de la historia humana, se podía constatar  que cantidad de trabajo comportaba en una tribu, elaborar  un par de botas hechas a mano. A ojos vista se podía constatar la cantidad de tiempo de trabajo que a un maestro zapatero le comportaba cortar la piel y coser las partes hasta culminar la confección de ese par de botas en cuestión, digamos 2 horas de trabajo). Y al llegar aquí cabe otra aclaración.  Cuando nos referimos a la cantidad de trabajo que un valor encierra,   no es sólo el tiempo de trabajo de quien elaboró finalmente la mercadería. En nuestro ejemplo, además del trabajo del zapatero,  estuvo presente el trabajo del hilandero que produjo el hilo con el que éste une las  piezas de  piel que ha cortado, o el de los curtidores del cuero que hicieron posible esa propia  piel con la que las confecciona;  y así sucesivamente aparecerán otros trabajos anteriores. De tal modo el valor de la botas en cuestión podría ser de 5 o  6 horas, y no de 4.

Es importante, por otro lado, prestar atención a que no debe identificarse valor con precio no es lo mismo; es cierto que ambos  están vinculados,  pues el precio, y desde que apareció el dinero en la historia siempre expresa un valor, pero en forma de una cantidad de dinero. Hoy  decimos que una mesa tiene un precio de 60 dólares,  ya nadie podría decirnos su  valor en cantidad de tiempo necesario para fabricarla, se habla de costo (incluso el precio finalmente se fija según  la situación de la oferta y la demanda y no por el valor real de las mercancías).  Pero el principio de que el valor de esa mesa es trabajo, siempre se mantendrá.

Efectivamente, ya en el mundo de hoy, no se puede determinar exactamente qué tiempo de trabajo hay en cada producto. Pero se acepta que en toda mercancía es un valor-trabajo. Para los académicos está claro que en el valor de cada mercancía, lo que existe es una cantidad dada de trabajo de toda la sociedad. Interesante que los economistas se abstraen de factores como el exceso de oferta que determinan bajos precios; para ellos si un par de zapatos tiene un precio de 35 dólares, y ese precio es el mismo que aparece en la etiqueta de  un pantalón, es porque en esa prenda de vestir  hay una  misma cantidad de trabajo socialmente invertido que en el par de zapatos.

Tales interpretaciones sobre el valor no son las de otros especialistas. Los hay quienes sostienen otras filosofías y difieren sobre cuál es el contenido del valor (existen distintas escuelas económicas como las subjetivistas, las marginalistas, etc). Sin embargo,  cada vez más son  los economistas  que reconocen válidos los criterios de los expertos en desarrollo,  que basan  sus fórmulas  en la doctrina del valor-trabajo.  Unos u otros de los  círculos académicos terminan por apoyarse en esta teoría y la adoptan al explicar cuáles son los factores esenciales que propician la elevación de la  productividad laborar,  la  creación de  excedente económico, y dónde radica la fuente verdadera que permite la regular acumulación de capital.

 

LA FUERZA DE TRABAJO EN LA JORNADA PRODUCTIVA Y  LA CREACIÓN DEL PLUS VALOR

 

A continuación se expone de qué modo en una economía de mercado capitalista, se genera el excedente económico, producto de millones de  jornadas labores de  una nación cualquiera y esto debido al plus valor creado en el proceso de trabajo mismo. El excedente en cuestión siempre aparece en forma material concreta (productos-mercancías), gracias al faenar de la mano de obra. Primeramente, detengámonos a caracterizar la naturaleza  de ese capital humano que llamamos mano de obra. Conviene prestar atención aquí y observar  de qué modo ésta, en calidad de fuerza de trabajo crea valor. Y clarificado tal proceso estaremos listos, para  entender  de qué  manera en las economías contemporáneas tiene lugar la creación de plus valor (único origen y la fuente clave del excedente económico).

Con el surgimiento del capitalismo industrial y mucho antes, aparecieron y se ampliaron los mercados laborales. Los recursos humanos (secularmente peones de los señores feudales) quedaron libres de toda sujeción personal. Las personas sin riquezas propias,  se transformaron por doquier en ofertantes  de mano de obra disponible a las faenas productivas, que eran remuneradas mediante salario.

Por mucho tiempo se debatió cuáles eran los fundamentos esenciales que subyacen en la fijación de la cuantía del salario. Es conocido que desde la óptica de la  contabilidad y el derecho laboral,  el salario es  una cuestión contable: se fijan tarifas para jornadas faenadas, generalmente de 8 horas (también  por número  piezas obtenidas o por  tipos específicos de operaciones). Se incluyen  condiciones del  proceso laborar conforme a las clausulas del contrato o por acuerdos verbales  entre el empleador y el empleado. El salario  desde el punto de vista de la ciencia económica, tiene otro significado. Los pensadores clásicos, esclarecieron que realmente los salarios se fijan siguiendo otra lógica, mucho  más profunda y que no visible al observador. Los economistas llegaron a despejar de que, especialmente en los casos del obrero fabril,  detrás  del  trabajo que ellos ofertan a los empleadores, y por un pago que se les hace efectivo, luego que realizan las jornadas productivas, lo que realmente se ha vendido y entregado por el obrero no es trabajo, sino  su  fuerza física, que es otra cosa. Y esto es así porque ese obrero cuando  comienza la faena, antes necesito alimentarse y todos los días  requiere preservarse físicamente y mentalmente. Ello le es posible si previamente come, además debe vestir para conservar su cuerpo, tener donde vivir. También tendrá que reproducirse como especie humana  y vienen los  hijos (en todas las  circunstancias la conservación de la mano de obra incluye, la reproducción  de su familia a partir del consumo de bienes de ésta).

Debido a que en las economías de mercados todos esos bienes de consumo, los mismos que le garantizan su existencia, suman  muchos productos y ellos alcanzan un valor determinado, debemos concluir que aunque sea imposible mostrarlo visualmente, lo que realmente sucede, cuando la mano de obra ofrece su trabajo por un tipo de  salario, lo que está haciendo realmente es calculando que este sea igual a la  suma  de  los valores que representan  sus medios de vida, los que consume y aseguran su corporeidad física. Y es esa  precisamente la base del cálculo, no visible y el valor real de la mano de obra,  el mismo que determina  la cuantía del salario, no importa  que al concluir la faena, se le retribuya según las horas de trabajo o por las piezas obtenidas.

Tal explicación nos lleva a la conclusión, de que el valor de la fuerza de trabajo en cualquier sociedad,  es equivalente a la suma de los valores contenidos (tiempo de trabajo invertido) en todos los productos que necesita el obrero para vivir. Y en casa país, atendiendo al grado de tecnologías con que se produzcan esos bienes (alimentos, vestimentas, viviendas, etc.) será mayor o menor  el valor con que se  producen tales bienes de consumo.

Esquemáticamente, es necesario ilustrar con un ejemplo  cualquiera. Supongamos que en un país X, obtener toda  la cantidad de bienes y servicios que necesita cada obrero, ha comportado como  promedio,  4  horas de trabajo de toda la sociedad (en la suma de las empresas agrícolas o industriales que producen  alimentos, ropas etc.) por cada  obrero empleado. Aceptemos entonces que en ese país X, tales 4 horas de trabajo social y según la teoría del valor-trabajo, representa el valor de todos los productos para procurar la existencia corporal y mental de sus trabajadores (puede suceder que  otro país Y o Z con más técnica y mejores rendimientos, quizás el tiempo de trabajo necesarios para obtener dichos medios de vida, sean de 2,5 horas o 1,5).

Pero sucede que la fuerza de trabajo, independiente de las horas de descanso que necesita y que disfrute, tiene como condición natural, la capacidad  de poder trabajar muchas horas al día. En el ejemplo del país X, toda vez consumido por cada uno de los obreros, esos bienes de existencia, los mismos que representaron 4 horas de trabajo, ya  cada obrero, dispone de energías y fuerzas física para faenar, y  así lo hace, en las  magnitudes de horas establecidas por el contrato laboral, que siempre son superiores a aquellas 4 horas que fueron necesarias para producir los productos que requiere para su existencia material. Nuestro obrero, digamos puede físicamente laborar 4, 6, incluso 8   más, por encima de las 4 horas de trabajo que se necesitaron para que se mantenga vivo. De manera que, en nuestro caso, si en el país X, el tiempo de duración de las jornadas laborales es de 8 horas; obtendremos una estructura en esa  jornada laboral de 8 horas: 4 horas se corresponden con el tiempo de trabajo que se necesitaron para obtener sus medios de vida y 4 horas quedarían como adicionales. De esa estructura del tiempo que comporta  la jornada en cuestión, surgen las categorías que en economía política se conocen respectivamente, como tiempo de trabajo necesario (t.t.n.) y tiempo de trabajo adicional (t.t.a.).

En el caso citado, tendremos 4 de t.t.n. y 4 de t.t.a.. Debe quedar claro que en la práctica cotidiana, ambos segmentos del tiempo aparecen diluidos en  una  sola jornada laborar total, y nadie puede, pues es imposible calcularlos, pero es lo que ocurre. En la práctica tanto al empleador como al empleado, en  definitiva lo que sabe y  ve, es que el colectivo fabril en cuestión,   ha podido producir  y en todo el  tiempo que duró la jornada, una cantidad de mercaderías que tienen un valor determinado. Y  los obreros habrán  recibido  sus salarios por todas las horas trabajadas, sin diferenciar cuáles de ellas correspondían y eran equivalentes a las del tiempo de trabajo necesario y cuáles eran trabajo adicional. Pero ello no altera, lo que teóricamente y  a escala  de toda la sociedad,  revelan  las ciencias económicas; además y que conste, que cada uno de esos dos segmentos del tiempos, están representadas  en  dos respectivas partes alícuotas, igualmente no distinguibles a las personas en todo el conjunto de bienes creados,  pero  están comprendidas en el total  de los  productos,   obtenidos  en toda la jornada, Dichas partes, que respectivamente llamamos producto necesario (p.n) y producto adicional (p.a), equivalen en valor a cada una de las magnitudes del t.t.n. y del t.t.a.

 

COMPORTAMIENTO DEL VALOR DE LOS BIENES Y EQUIPOS,  LOS INSUMOS Y LA MANO DE OBRA, EN LA CREACIÓN DEL PIB

 

Esclarecidas estas características de la fuerza de trabajo, estamos  en condiciones de entender la dinámica que ella, siempre en interacción  con  los demás componentes materiales presentes en todas las jornadas laborales fabriles, reunidas todas a escala de todo un país, puede generando valores y en especial, plus valores,  adicionales, que son el sustento del  excedente económico.

Aceptemos que es únicamente  la fuerza de trabajo  y no otro,  el único componente que en los procesos laborales es capaz de crear valores y crearlos en cantidades, muy por encima de la cantidad de valor que posee  ella misma, como recurso humano (recuérdese que el valor de la fuerza de trabajo es el creado en el tiempo de trabajo socialmente necesarios para obtener los bienes que hace  posible su existencia).

Debe también prestarse atención, que este valor adicional, siempre aparecerá junto al valor que corresponde a al de la mano de obra, y ambos en una forma material, en la totalidad  de los bienes nacionalmente obtenidos (expresión de los valores totales creados). En la vida económica nacional, tal resultado se observa, cuando se suman  y registran en una cifra total (en valor) todas las mercaderías obtenidas resultado de    todas las jornadas de todos los centros de producción de una sociedad dada.  En nuestras estadísticas, tal índice  a nivel de país es lo que lo que constituye en macroeconomía el PIB y que igualmente en otros autores se menciona, con otros matices, como el  Producto Social Global (suma de todos los bienes producidos anualmente por una nación).

Justamente y formando parte de ese Producto Social es que   aparece tal excedente en cuestión. Y éste se nos presenta como  mercaderías físicamente tangibles portadoras de ese plus-valor.  Concluyamos que son cientos y cientos de miles las cantidades y tonelajes de  mercaderías bien distintas, en las  que  está representado el excedente económico creado. Comúnmente en las cuentas nacionales, como  Ingreso Neto Nacional (INN).

A continuación y convencionalmente para examinar tal proceso de creación del excedente,  representemos la composición del valor del PIB, en la fórmula que sigue.

 

C+V+ P = PSG

 

Los componentes, que  integran el PSG representados por las letras (C y V),  expresan determinadas cantidades de valor que se han invertido, y que físicamente representan respectivamente los dos elementos básicos que intervienen en los procesos productivos de todo país: equipamiento y fuerza laboral. Sin ellos no se lograría el PSG. La letra (P) representa el valor nuevo creado, por  un trabajo adicional que ocurre en las jornadas laborales, que se  materializa luego en forma física en las mercaderías obtenidas. Estas tres letras en términos  materiales y de valor, las  simbolizaremos  del siguiente modo:

 

(C) Valor de los equipos e insumos productivos.

(V) Valor de la fuerza de trabajo que participa.

(P) Valores  durante las jornadas de trabajo.

 

Convengamos con la fórmula anterior y en los componentes descritos,  como podrá observar el lector,  actúen    dos  factores: (C) y (V), los que en calidad de tales, intervienen juntos como en cualquier proceso de producción fabril. Se considera que estos los cuales al actual combinadamente en las jornadas laborales, crean simultáneamente  productos y valor,  que es obtenido nacionalmente. Son los conocidos procesos de valorización en los actos de producción material.

Conviene destacar que cada uno de  estos dos  componentes de la combinación C + V, tienen a su vez estructuras y dinámicas internas propias. Igualmente debe prestarse atención a la correlación en que ambos participan en el proceso productivo, pues las interacciones entre ellos son las más variadas. El elemento (C) se integra con materias primas, equipos y herramientas cuyas tecnologías pueden cambiar. También es diversa la rapidez en que uno y otros  transfieren sus valores al PSG. En el caso del componente (V), este puede participar en jornadas más largas o cortas; puede trabajar con una mayor intensidad o interviene con alto nivel de calificación o con  trabajo simple; su costo puede variar en cada país dependiendo de la capacidad de una nación para producir los bienes que le reproducen. En relación con el valor de (V) en el caso ecuatoriano, cabe señalar como punto de referencia, que en enero del  2007, el costo de la Canasta Familiar Básica se estimaba en USD$ 453.97.[12]

Sentadas estas premisas procede observar, de qué modo tiene lugar el proceso productivo en términos de transferencia y creación de valores y como éste se materializa en productos. Nos apoyaremos para ello en la utilización de supuestos.

Comencemos por el elemento (C). Y a este lo consideraremos en esta producción,  representado por 100 unidades monetarias de valor. Damos por supuesto que ese volumen se ha desembolsado, para dar comienzo a la producción con los medios de capital requeridos.[13]

Listos y en disposición de comenzar en una jornada de trabajo de 8 horas, considérese que este  factor (C), está constituido por un números de bienes, que han sido el resultado de un trabajo anterior (trabajo muerto) y por tanto portadores de viejo valor. Y  todos ellos al ponerse en movimiento y desde que comienzan a ser operados por los obreros,  en su funcionamiento se irán desgastando y transfiriendo el  valor que ellos contienen, a los nuevos productos que se van obteniendo en las jornadas de producción. Los equipos y herramientas, poco a poco en forma de depreciación gradual, y las materias primas totalmente. En nuestro ejemplo, a fines de ilustrar lo que sucede finalmente en el proceso de valorización que nos ocupa, referido a (C) para inferir que solo hay transferencias de valor y nada de creación de valor por ese factor;  igualaremos esta jornada que aquí venimos examinando,  como expresión de todo el ciclo de vida, de todos esos equipos y materiales, abstrayéndonos de que en la vida real, este se atraviese en algunas cantidades de años. En el caso, los supondremos ya transferidos sus valores en el 100% (en 80 unidades monetarias de valor).

De otro modo diferente sucede con el  factor (V),  en los es decir   la fuerza de trabajo al ponerse en acción, tiene la propiedad natural de que al intervenir en dichos procesos, incorpora trabajo vivo, comenzará minuto a minuto, a crear nuevos valores. Nos encontraremos que  final de las jornadas y  dadas las  características naturales de este componente, de  crear   más valor del que ella comporta,  incorporara tales  nuevos valores a esos productos que elaboran. De tal modo en los productos finales hay valores contenidos  equivalentes al t.t.n. y al t.t.a.

A fines de ilustrar tal dinámica, aceptemos otro supuesto.  Consideremos que la (V) crea por cada hora de trabajo, en que  repone el t.t.n,, otra de  de t.t.a. (es decir el doble, un 100%). A tenor del ejemplo numérico en este apartado, y si venimos concibiendo en 4 horas el t.t.n.de esos obreros, el t.t.a. que  resulta es de horas. Justamente ese tiempo adicional es el creador del plus-valor de lo que antes hemos identificado con la letra (P) –es la expresión de  la conocida plusvalía, o valor apropiado gratuitamente por los empresarios según e la doctrina económica de Marx).

Esquemáticamente y en los términos numéricos que venimos utilizando, la composición de valor del producto obtenido, identificado a nivel de todo un país, como el PSG o el PIB será el siguiente:

 

(C) + (v) + (P) = 80 + 20  + 20 = 120

 

De tal modo nuestro PIB, como valor contiene  las 80 unidades de valores anteriores, totalmente transferidas por (C); las 20 unidades de  nuevo valor que coinciden con el tiempo de trabajo necesario, los mismos que se emplean para producir los bienes de vida de los obreros (V) y las 20 unidades de valor nuevo que se crearon en el trabajo adicional (P).

Se puede observar que en esos 120 valores del PIB aquí creado; 80 unidades de valor son viejos y 40 son nuevos valores creados. Pero todos esos valores viejos y nuevos, a pesar de tener  uno u otro origen, están juntos e  incorporados y figuran  en forma material, en  los más  variados productos el PIB, que obran en los almacenes. No obstante podemos considerar que entre ellos están tipos y surtidos de bienes que proporcionalmente, tanto en forma material como y en cantidad de valor, se corresponden a las 80 unidades de valor transferido provenientes de los equipos y materias primas utilizados, que deben ser objeto de reposición (contablemente es la amortización).

En el caso de los nuevos valores creados, incorporados en el PIB (40 unidades monetarias),  que se corresponden a magnitudes al  (V) + (P); Estos valores también están en forma material, y figuran en los  miles de productos de todo tipo que has sido fabricados. Igualmente entre éstos figuran físicamente  y en partes alícuotas, tipos de  bienes que deben corresponder tanto materialmente, como en valor, al t.t.n.,   esto es en términos de bienes de consumo que serán necesario para la reproducción corporal y  mental de  la fuerza de trabajo utilizada (20 unidades monetarias) que deben coincidir con las sumas de salarios que devengan los trabajadores y los más distintos bienes que materializan los valores creados en el  t.t.a., o lo que es igual al plus valor, en nuestro ejemplo (P) representado por 20 unidades monetarias de valor. Esas últimas mercaderías  así representadas  en  forma material  significan un  producto neto creado en el trabajo adicional, y  justamente constituyen el excedente económico.

Con fines gráficos, en adelante identificaremos al PIB así incrementado, con el símbolo M’. Lo hacemos para una más fácil comprensión de los análisis que siguen,  sobre  el destino que toman sus componentes, tanto físico como en valores. De tal modo diferenciaremos  con (‘),  ese  incremento  específico de plus valor. En el ejemplo numérico, con el  que venimos ilustrando:

 

(‘) = 20

M’=120

 

LA PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO Y LOS FACTORES DE SUAUMENTO EN LA CREACIÓN DEL EXCEDENTE ECONÓMICO

 

Para los expertos en desarrollo económico, resulta básico,  ese concepto que tanto resalta la economía política y que se entiende como productividad del trabajo. Esta noción significa  la cantidad de bienes obtenidos en una cantidad de tiempo de trabajo dado. Ejemplo: la productividad del trabajo de una costurera, en 8 horas de labor puede ser de 3 docenas de camisas; quizás  en otra trabajadora, puede obtener con la misma calidad e iguales recursos, 4 docenas; una tercera mujer podría obtener, solo 2 docenas. Todo depende de las habilidades y destrezas  en el trabajo de cada persona. De tal forma se  habla de la elevación de la productividad del trabajo, cuando un productor cualquiera obtiene más productos en la misma cantidad de tiempo. Para las naciones que necesitan satisfacer el consumo básico,  de grandes segmentos de la población y no disponen de tanta mano de obra disponible, la mejor y más expeditiva fuente de hacer crecer la riqueza es elevando la productividad del trabajo.

Además, hay países que procuran obtener más productos en iguales jornadas laborales, procurará que los obreros sean más diestros, o les facilitará mejores instrumentos y materiales para que en el mismo tiempo de labor, obtengan más productos. [14]

Del mismo modo,  también  a otras naciones les puede interesar,  que en ciertas ramas, sobre todo en aquellas en que por el momento no se les exigen  que produzcan mayores cantidades de productos,  de las que ahora producen, les pedirán a esas que  hagan  ahorros de tiempos de trabajo y por tanto empleen menos  recursos humanos, Y lo intentarán pues si se en sus instalaciones se logra obtener  la misma cantidad de producción de siempre, pero buscando hacerlo con menor trabajo,  pero en magnitudes  muy por debajo del que actualmente despliegan, (se pueden introducir cambios en las formas de hacer su labor los trabajadores), podrían entonces necesitarse menos mano de obra en esa rama, y derivar las que fuerzas que allí ya no sean necesarias,  para que laboren en nuevas ramas u obras que se requieren crear.

En todos los casos, y si ya  hemos dejado clarificado,  que todo producto contiene valor-trabajo invertido en las jornadas labores, podemos admitir que toda elevación de la productividad de trabajo, traerá más cantidad de bienes por jornada de labor, haciendo que se reduzca la cantidad de valor de los productos por unidad. De manera que se abaratan los productos y la gente podrá tener más acceso a ellos.

Por otro lado, si sabemos que es la fuerza de trabajo y no otro,  como el único componente que en los procesos laborales es capaz de crear valor y especialmente los nuevos valores por encima de la  cantidad de valor que posee, tendremos que  aceptar que, cualquier aumento del trabajo adicional creará  más excedente económico. De tal manera, las naciones que urgen aumentar el nivel de excedente económico y los ritmos de crecimiento, a partir de aumentos en la producción de bienes y de todo tipo, procuraran se hagan esfuerzos adicionales en las jornadas laborales; pero también buscarán por todos los medios técnicos, reducir el tiempo de trabajo necesario, de manera que en las jornadas laborares totales, este tiempo de trabajo se reduzca en favor de que aumente el trabajo adicional y con ello por la vía de la elevación de la productividad del trabajo, disponer de mayores magnitudes de excedente económico.[15]

Por otro lado, si sabemos que es la fuerza de trabajo y no otro,  como el único componente que en los procesos laborales es capaz de crear valor y especialmente los nuevos valores por encima de la  cantidad de valor que posee, tendremos que  aceptar que, cualquier aumento del trabajo adicional creará  más excedente económico. De tal manera, las naciones que urgen aumentar el nivel de excedente económico y los ritmos de crecimiento, a partir de aumentos en la producción de bienes y de todo tipo, procuraran se hagan esfuerzos adicionales en las jornadas laborales; pero también buscarán por todos los medios técnicos, reducir el tiempo de trabajo necesario, de manera que en las jornadas laborares totales, este tiempo de trabajo se reduzca en favor de que aumente el trabajo adicional y con ello por la vía de la elevación de la productividad del trabajo, disponer de mayores magnitudes de excedente económico.

Para ilustrar de manera muy simple, tomemos en el caso de un  país Z, en el cual  rigen jornadas de 8 horas, resulta que el t.t.n. es de 3 horas y el adicional es de 5 horas. Su gobierno podría propiciar  acciones tecnológicas tales y de común con los empresarios estatales y privados, los mismos que se dedican en las ramas que producen los medios de vida esenciales para la existencia de los obreros (alimentos, viviendas, vestidos en primer término). Tales acciones podrían logar que se obtengan elevaciones sustanciales en la productividad del trabajo en esas ramas. En el agro se pueden introducir nuevas variedades de semillas de arroz que generen tres o cuatro veces para tonelajes por hectáreas.

En la rama de la construcción de viviendas,  se podrían mecanizar las operaciones de levantar las estructuras de hormigón. Así se podrían entregar por año dos veces más viviendas; También en las fábricas de tejido y de confecciones textiles se podían automatizar ciertas labores. De tal manera, que se obtengas millones más de unidades de prendas de vestir, en los mismos  e incluso menor a los costos actuales, y por tanto se vendan cada unidad a menos precio. Justamente estos saltos en la productividad del trabajo, si ocurren de modo similar en los demás centros productivos que elaboran productos  bienes de consumo, el t.t.n., que hasta ahora se requiere por un país, para cubrir la existencia material de la gente,  se  podrían reducir sustancialmente.

Volviendo nuevamente al ejemplo numérico, más arriba traído como caso, tales avances en la elevación de la productividad del trabajo representan ahorros en horas del t.t.n.. Aceptemos  podrían  ser  2 horas, las que consideradas, dentro de la misma duración de la jornadas laboral (en nuestro supuesto la fijamos en  8 horas) y sin pedirles a los obreros más intensidad u horas extras de trabajo,  ese mencionado  ahorro de tiempo,  se transforman  automáticamente esas 2 horas antes  invertidas en  t.t.n., en cantidades mayores de   t.t.a.. Este  llegaría alcanzar el rango de las  6 horas. El resultado  para el país, sería una mayor magnitud del producto excedente  dentro  del PIB y muy  superior el rango en que alcanza el Ingreso Neto Nacional.

Si le colocamos cifras (s)  la simbología que hemos adoptado, los nuevos valores, considerando igual el volumen del PIB, la nueva estructura de éste sería la siguiente:

t.t.n.= 2

(V) = 10

t.t.a.= 6

(P)= 30; ‘=30

PIB = 120

I.N.N = 30

 

Es decir que resultado de la elevación de la productividad del trabajo, en las ramas productoras de bienes de vida de los obreros (ahora en valor representa 10 unidades monetarias de valor),   aumentó el excedente económico, o lo que es también el Ingreso Neto Nacional.

Pero también los gobiernos, además de obtener esas reducciones en el t.t.n., puede promover entre los empresarios y colectivos labores, y consensuar e impulsar otras medidas que tiendan a elevar la productividad del trabajo,  y hacerlas extensivas todas y cada una de las ramas productivas de la sociedad. Esto lo pueden lograr introduciendo nuevos materiales más dúctiles o equipamientos más veloces, junto a métodos de organización que ahorren tiempo en la realización de operaciones manuales y mecánicas  que realiza el obrero.

Veamos, un caso cómo hacerlo,  con la misma duración de 8 horas de  jornada de  trabajo. Observémoslo en  una fábrica de  ciento veinte obreros, quienes ensamblan tractores agrícolas, experimentarían saltos en la productividad. Ellos en esas mismas  jornadas laborares en las que anteriormente venían logrando armar 60 tractores, su producción aumentaron la productividad, luego de  adoptar  otro  ordenamiento en  el uso de las herramientas. Las mismas se dispusieron de otro modo y  quedaron colocadas más próximas al lugar donde los obreros efectúan las operaciones de ensamble. A partir de tales mejoras en  organización del trabajo, se añadió la introducción de herramientas eléctricas de taladrar o atornillar  más veloces, y  comenzaron a armar diariamente 90 tractores. El índice de la productividad se elevó en un 50%.

Si en un número de años, tales porcentajes de elevación de la productividad en todas las industrias y ramas del país, resulta esa  cifra, la tasa promedio, en el caso que hemos venido ilustrando más arriba, en el supuesto de que aceptemos como constantes  los valores de (C); el valor del PIB, que hemos venido considerando en 120 unidades,  por el impacto positivo de esos aumento en todo el país,  en la productividad del trabajo, habrá alcanzado 130 unidades de valor. A  nivel de toda la sociedad, resultan reducciones proporcionales en el t.t.n. y en los  valores del producto necesario; éstos serán  ahora de 1 hora y de 5 unidades respectivamente; obtendremos elevaciones, que millones, ahora en el 2012 sobrepasa los 15 millones de personas). La reproducción del PIB comporta que anualmente se repongan todos los desgastes que hayan tenido lugar de equipos y materiales que participaron en el proceso productivo en cuestión. De manera que puedan estar presentes íntegramente en el nuevo proceso de creación del PIB, que se inicie en el año próximo; en el caso de la reproducción ampliada, se tiene en cuenta que será necesario agregar a los bienes de capital y materias primas hasta el año anterior existentes, nuevos equipos y otras cantidades colocan el rango de 7 horas el t.t.a. y de 35 unidades de valor el del producto adicional. Simbolizando:

 

t.t.n.=1 hora.

(V) = 5 unidades de valor.

t.t.a.= 7 horas.

(P) = 45; (‘) = unidades de valor).

PIB =180 unidades (M’= 180)

INN = 55 unidades de valor.

 

En el Ecuador rebajar el tiempo de trabajo necesario podría lograrse si en la agricultura se eleva la productividad del trabajo en el arroz, o en la producción lechera.

 

EL PROCESO DE ACUMULACIÓN DE CAPITAL

 

A continuación, pasamos a despejar los momentos, desde el  enfoque de lo que en teoría económica se conoce como la acumulación de capital y que más impactan en cualquier modelo alternativo de desarrollo que se elija. Este es válido en países de similares características a las del Ecuador.

Antes de adentrarnos en el contenido de tal proceso, que  es el desafío principal, habrá que compenetrarse y dejar clarificado, el modo en que tiene lugar la reproducción del PIB. Sin esta premisa  es imposible la acumulación.

Entiéndase por tal reproducción del PIB, al hecho real y necesario  de que cada año el volumen de éste crezca (reproducción  ampliada), o al menos se mantenga igual (reproducción simple). Si no hay reproducción del PIB la sociedad involuciona y puede desaparecer; téngase presente que  siempre la población  está consumiendo bienes e incluso y lo hace generalmente en mayor cuantía, entre otras razones  porque demográficamente crece (ej. en Chile la población en el 2000 era estaba en el orden de los 13 adicionales de materiales,  para que puedan producir los  deseados  mayores volúmenes del PIB.

Sentados estos conceptos, examinemos los procesos de reproducción simple y luego la ampliada,  siguiendo como hasta aquí,  los ejemplos numéricos con los que hemos ido trabajando.

 

EL CASO DE LA REPRODUCCIÓN SIMPLE

 

Aceptemos que este ha tenido lugar año 2012. Su composición materialmente y en forma valor, está representada  del siguiente modo:

Producto Interno Bruto, Año 2012

C (80) + V (20) + P (0) = PIB (100)

 

En este ejemplo estaríamos en una situación de reproducción simple del PIB, ocurrida en 2012. Si se observa  al finalizar ese año, el   país en cuestión obtuvo bienes y creó valores en la misma escala en que  se inició el año mencionado, pues el  PIB resultó = 100. Esto es, contendrá en el mismo rango los equivalentes a  (C) y a (V)  utilizado en 2012, cuando se inició a crear el producto interno bruto de ese año. Al terminar el 2012 no se había  creado excedente económico alguno (P), por ello muestra solo un PIB de 100. Ha sido una reproducción simple, pues para iniciar el año que sigue 2013, tendrá que contentarse con  tomar de ese PIB, 80 unidades monetarias para reponer todo el (C),  en el supuesto  que todo este componente totalmente  se desgastó en 2012 y  tomar las restantes 20 unidades monetarias para pagar en 2013, iguales salarios al mismo número de obreros empleados en la producción del año 2012 y con ellos mantener las fábricas funcionando en el que 2013.

 

EL CASO DE LA REPRODUCCIÓN AMPLIADA

 

En esta ocasión, aceptemos que la creación del PIB,  ha tenido lugar al concluir el período del año 2013. Representemos la composición material y la forma valor del siguiente modo:

 

Producto Interno Bruto, Año 2013

C (80) + V (20) + P (20) = PIB’ (120)

(‘ ) = 20

Obsérvese que en este ejemplo estaríamos en una situación de  reproducción ampliada del PIB, lo que aconteció en 2012. Se constata que al finalizar ese año, el país obtuvo bienes y creó valores en  escala superior a los valores existentes, con los que se inició el año mencionado, (80+20) pues el PIB resultó=120.  Y este último  además de contener en un mismo rango los equivalentes a (C) y a (V)  utilizados en  todo 2013, cuando se inició a crear el producto interno bruto de ese año, ahora al finalizar ese año,  muestra un incremento de bienes materiales, valorados en 20 unidades monetarias (‘). Ello fue posible pues durante  2013  creó tal volumen de  excedente económico (P=20),  como se  muestra  en  un PIB de 120.

En esa condición, el  PIB de la nación en cuestión, experimentó una reproducción ampliada, y para iniciar el año que sigue 2014, podrá tomar de su nuevo valor en él contenido, no sólo las 80 unidades monetarias para reponer todo el (C), que  supuestamente  se desgastó en 2013 y tomar también  20 unidades monetarias para pagar en 2014, iguales dineros en salario que hizo al similar número de obreros empleados en la producción del año 2013 y con ellos mantener las mismas fábricas funcionando, sino que también podrá tomar valores de ese incremento experimentado en el PIB, representados en las 20 unidades de valor de (P),  y  adquirir así  nuevos bienes de capital, más materias primas y materiales y y pagar salarios a nuevos contingentes de obreros que va a emplear, para operar esos nuevos equipos.

En este,  nuestro caso,  ha  tenido lugar  crecimiento económico (de modo extraordinario y con fines ilustrativos, ocurrió que en 2013 en relación con el año2012, se creció en un 20%) y ha sido real la reproducción ampliada. Pero además se puede inferir, que en 2014 podrá ser  mayor la escala de partida, tanto materialmente, como en valores, con la que se comenzará la producción en ese nuevo año. El lector podría indagar en las estadísticas oficiales de cada país,  el comportamiento del  PIB,  en una serie más o menos larga de años. Podría concluir cuando  éste podría reproducirse en una magnitud simple o una escala ampliada. Pero es esta última la que en esencia, puede sustentar el desarrollo económico.

Clarificado el proceso en que ocurre y la exclusiva manera, y no otra, como no sea la creación de excedente económico y luego tomar de él para la acumulación, como único puede tener lugar la  reproducción ampliada, pasemos a examinar los pormenores de la acumulación de capital.

 

LA ACUMULACIÓN DE CAPITAL

 

Definamos la acumulación de capital[16] (en distintos tratados de economía se le conoce como ahorro),  como todo  proceso por el cual se toma una parte de los nuevos valores creados, para invertir en (C) y  (V). Es lo que comúnmente se conoce como inversión de capital, y la suma que puede alcanzar puede representar un mayor o menor porcentaje del excedente económico, es decir el plus valor social creado (en muchos países a este se le denomina  Ingreso Neto Nacional o el INN).

Por supuesto, no todo el excedente económico o ingreso neto nacional obtenido en un país, se convierte en acumulación (inversión). Téngase presente que de ese  incremento de valor obtenido por toda la sociedad una parte importante se desvía para gastos en nuevos y mayores bienes de consumo personal de la gente, tanto de los obreros, como de los empresarios (a nivel de cada fábrica o negocio en particular, el plus valor de un país se manifiesta en forma de ganancias obtenidas por cada empresario); otra parte engrosa el presupuesto de la nación para sufragar gastos corrientes del Estado (defensa, servicios de asistencia pública en salud, escuelas, bonos de solidaridad, etc.), otras en pagos de deudas públicas y otra parte se destina como  reservas estatales.

¿Qué porcentaje finalmente va a la acumulación o cuál es la tasa de acumulación? La respuesta depende de la situación en que se encuentre cada país, la decisión consensuada o no de la ciudadanía  para que el país invierta más en la producción, o cuáles los ritmos de crecimiento que decida mantener. Generalmente se consideran tasas altas de acumulación las que fluctúan ente el 25 al 30% del INN.

Ilustremos, con las cifras convencionales que hemos venido utilizando, cómo determinan los factores (variables económicas) que concurren en el  caso de la cuantía de la  tasa  acumulación.

Primeramente y de modo  arbitrario,  mostremos la distribución  de un mismo volumen de Ingreso Neto Nacional en tres países distintos (X, Y, Z) durante el año 2011.

 

Distribución del Ingreso Neto NacionalAño 2011 en miles de millones

(Valor total del Ingreso Neto Nacional = 20 mil millones dólares)

País X Y Z
Rentas a bienes de consumo 10,0 (50%) 8,0 7,0 
Al Presupuesto de la Nación 5,0 (25%) 6,5 10,5 
A las Reservas Estatales 1,0 (5%) 1.5 0,5 
Inversión de capital 4,0 (20%) 5,0 (25%) 2,0 (10%) 

Como se observa, las diferencias entre uno y otro país son sustanciales y las razones seguramente son diferente naturaleza. Tenemos que el país Z destina el más bajo porcentaje a la acumulación, y el mayor volumen va al presupuesto nacional,  quizás porque en condiciones de un conflicto armado con un país vecino,  dedica muchos recursos a la guerra y tiene que sacrificar el desarrollo en aras de vencer en su causa.  Otra situación distinta  sucede en el  país Y, que en relación con los demás, mantiene la más alta tasa de acumulación; es probable que ha decidido emprender un proceso acelerado de modernización de la agricultura y está empeñado hacerlo en el menor plazo posible, acelerando las inversiones en ese sector y sacrificar el consumo de la poblaciones y disminuir los gastos del Estado, en todos los renglones de gastos. En el caso del país X se muestra una distribución más equilibrada, aunque consume  más bienes, también  dedica a la acumulación  no poco capital, y es la que menos aporta al presupuesto nacional (quizás es una economía de modelo de gestión muy descentralizado y deja el crecimiento económico a sus regiones autónomas).

En todos los casos siempre el tema a definir es por cuánto tiempo se podrán unas u otras tasas de acumulación (sobre todo cuando se han mantenido muy altas y por largos años, manteniendo afectado el consumo de la ciudadanía).

 

DESTINO, PROPORCIONES CUANTITATIVAS Y ESTRUCTURATÉCNICO-MATERIAL DE LA ACUMULACIÓN DE CAPITAL

 

En este dilema se encuentra o se explica dónde está  la clave de los cambios en los modelos de desarrollo. En cualquier circunstancia,  el volumen que resulte  luego de decidir qué porcentaje  tomar de  la renta neta nacional para acumular capital,  si este es alto, digamos el 25% y  en nuestro caso 5 mil millones de dólares, el problema es seleccionar en cuáles ramas invertirse. Que pueden ser las más  en las más disímiles ramas y recursos productivos. Ello incluye elegir tipos de tecnologías (pueden ser las de última generación); puede también priorizar determinados tipos  investigación científica y de formación profesional. Indispensable serán los desembolsos en infraestructuras y las llamadas inversiones inducidas.

Por lo general en unas y otras toma de decisiones, al emprender estos procesos parten de valorar cuáles son los mercados potenciales donde se será más competitivo en una eventual inserción en los  procesos integracionistas y evaluar ramas y equipos según los principios de la efectividad y viabilidad de inversiones, junto el efecto multiplicador de los mismos.

 

COMPOSICIÓN ORGÁNICA DEL CAPITAL

 

Importante también es la relación en que se combinan tecnológicamente, un volumen  de equipamiento (C) con  una cantidad de obreros dedicado a operarlos (V). Esta relación es la que se conoce en economía marxista como la composición orgánica del capital. Y tiene importancia pues en condiciones de que se multiplique la productividad, mientras mayor sea la cantidad de medios de producción que mueva cada nueva porción de trabajo aplicada por las sucesivas inversiones de capital, en relación con la que en otro momento operaba, mayores serán los volúmenes de valor por unidad de mano de obra empleada,  representado por en el producto total creado. En este esquema cada hora de trabajo calificado representa siempre una multiplicación  del trabajo simple (por supuesto produce y como tendencia a una disminución relativa en las tasas de ganancias, al disminuir el número de obreros empleados, que es quien realiza el trabajo vivo creador de plusvalía).

De todo lo anterior resulta que los niveles de crecimiento anual de la economía de un país y sus  saltos y plazos deseados en el desarrollo económico, están en función de la estructura económica imperante, en la dirección que se le imprima a los procesos de acumulación de capital.

Considérese a partir de  los esquemas ilustrativos  aquí utilizado,   que el logro del desarrollo deseado, depende en gran medida  de  la adopción y la decisión que se tome en cuanto los niveles y los   períodos necesarios, en las tasas y la composición  de la  acumulación. Al respecto su determinación debe ir acompañada de la  elección y  las cuantías correctas sobre los destinos de sus fondos, hacia los  que  se  deben direccionar  las distintas asignaciones  que intervienen  en dicho proceso. De suma importancia será cuáles priorizar en unas y otras   ramas identificadas, como las estratégicas, para el despegue económico.

A nivel macroeconómico, es aquí donde más agudo parece el debate entre los economistas ecuatorianos. En particular en lo que resulta esencial a resolver: el nivel adecuado que debe alcanzar la tasa de acumulación y  cuál el destino que deben tomar  los fondos que resulten. Despejar esto es básico para consensuar una  estrategia cierta de desarrollo,  en la cual afincarse la nación.

 

PLANTEAMIENTOS BÁSICOS SOBRE  LA ESTRUCTURA ECONÓMICA DE ECUADOR Y LA BÚSQUEDA DE LAS  VARIABLES DEL  DESARROLLO

 

En primer, lugar tal como mencionamos más arriba, el estado de   los indicadores básicos del desarrollo como son: el comportamiento del ingreso per cápita de las tasas de crecimiento, nivel de capital humano y la tecnología, factores determinantes para el desarrollo del Ecuador.

Factores fundamentales para un proceso acelerado  de desarrollo: productividad, agregación de nuevos factores productivos, asimilación de “know how” e incrementar  los índices de aprovechamientos de los recursos disponibles.

Ahora cuáles variables a asumir. Las variables más dinámicas para el “despegue” económico del Ecuador siempre prosperaran en la medida de: 1) políticas económicas coherentes, adecuadas y sostenibles; 2) Liderazgo; 3) Incremento sustancial en la demanda global, interna y externa de bines y equipos para el desarrollo y los servicios. El problema de las fuentes de financiamiento del desarrollo.

Análisis del deterioro del entorno en la Costa, la Sierra y la Amazonia ecuatoriana; Estado de los recursos naturales no renovables  y renovables;  La ecología y la cuestión  demográfica  en el Ecuador, un examen  a la luz de las teorías sobre población; Utilización y conservación de los recursos naturales: el ecodesarrollo y los diferentes manejos de los ecosistemas en las regiones Oriente, la Sierra y la Costa ecuatoriana; el problema ecológico de la pobreza en la Costa y el Oriente; los agentes tecnológicos industriales del Ecuador.

Desigualdades en la contribución de los diferentes ramos de la economía al Ingreso Nacional y los cambios en la población laboralmente activa; La Agricultura ecuatoriana: recursos de tierras (uso de los suelos), el factor clima y el agua; La población rural en las actividades agrícolas y no agrícolas; Aspectos históricos de la agricultura del Ecuador; Situación de la agricultura en el 2011.

 

CUESTIONES BÁSICAS DE LA REFORMA AGRARIA

 

Caso Petróleo y Minería. Antecedentes históricos de la rama petrolera (desde 1972) y de la minería ecuatoriana; La situación del petróleo del Oriente ecuatoriano en 2011, su lugar en las exportaciones nacionales;  Importancia y bases de la rama  petrolera  en el desarrollo económico del Ecuador. El ingreso del petróleo en la inmovilidad de los recursos mineros en la estructuras de las exportaciones; impactos de políticas económicas erradas en la diversificación minera.

Las políticas industrializadoras y los niveles reales de crecimiento industrial en el Ecuador; los niveles de  industrialización en el PIB; evolución de la industrialización en el período 1990-2010; Industria y comercio exterior importador y exportador. La política arancelaria y su impacto en la industrialización. Los servicios en la economía ecuatoriana, su aporte al ingreso nacional; Importancia de los servicios en cuanto a suministros de electricidad, transportes, comunicaciones, comercio, banca y seguros en los modelos alternativos de desarrollo; la educación y la salud y su impacto en el desarrollo.

Antecedentes históricos de la planificación en el Ecuador; Factores y dificultades que obstaculizan la implementación del Plan Único de la Economía Nacional; Variables dinámicas para la introducción de un modelo  de dirección económica del Estado para la nación; Evolución de la planificación regional en la Costa, la Sierra y el Oriente  y  necesidad del Ecuador de aplicar  un nuevo enfoque de planificación territorial, como instrumento para el desarrollo; La cuestión de los “polos de desarrollo”, la población, los recursos y la urbanización en el Ecuador; Ordenamiento territorial, población, recursos y actividades económicas de los territorios; Tipos de regiones.

Los llamados “sectores espaciales” en los modelos de desarrollo económico. Correlación de espacio rural y espacio urbano en la planificación del crecimiento. Obstáculos en el enfoque de los espacios; Problemas básicos de las estructuras espaciales; El problema rural, latifundios, minifundios y marginalidad rural en el Ecuador; Bases para el desarrollo rural; El problema urbano y el conflicto del medio ambiente y el desarrollo urbano; Crecimiento poblacional, vivienda, electricidad, agua y servicios comunales en el desarrollo urbano; La necesidad de planes reguladores.

Antecedentes y contradicciones en las reformas organizativas, estructurales y funcionales aplicadas en el Estado y  la Administración Interior del país; La correlación Estado Unitario y la organización  interior del territorio nacional con los criterios de descentralización y desconcentración; Vías y métodos en el proceso de integración nacional: equilibrio entre el aprovechamiento de los recursos naturales, la distribución geográfica de la población y la seguridad nacional, con los niveles de  autonomía de las regiones y de la participación de la población en la definición de objetivos; Características de la actual división político administrativas y del sistema de Planificación del Desarrollo en el Ecuador.

¿Son compatibles los conceptos de Administración Interior descentralizada y los de la Planificación Central en las  condiciones  de un modelo económico  de desarrollo de marcado carácter estatista?

Al llegar aquí conviene recordar  el significado de aquello que  nombramos con la expresión “modelo económico”. Esta terminología en cuestión  refleja  una construcción teórica,  que reúnen e integran en un conjunto, todo un número de variables económicas, de recursos técnicos, geográficos, humanos y de políticas de gobierno, que orgánicamente interactúan por sus vínculos internos (gracias a la  programación lineal los modelos económicos pueden representarse en términos matemáticos).

De tal modo, al adentrarnos en esta compleja problemática, como es  elegir  el modelo de desarrollo, que más se ajusta a la realidad ecuatoriana, cuestión que intentamos despejar en este ensayo.        Sólo así podríamos identificar uno. Y que al combinar todas esas variables, sea finalmente aquel, que muestre ser el óptimo para  generar el  nivel de excedente económico requerido y sirva mejor  a la necesaria dinámica de   acumulación, capaz de  corrijan en el menor tiempo las deformaciones existentes y traer los saltos esperados.

Y justamente,  tal que  llegado a la  comprensión de   esta  doctrina del excedente económico y la teoría de la acumulación aquí explicada, contamos entonces con  una premisas metodológicas ciertas,  que nos permitirá  primeramente guiarnos en el trazado de un esquema estratégico realmente valedero, y adoptarlo como modelo de desarrollo.

Finalmente y en todo caso esta metodología,  debe conducirnos a la elección  de aquel  que mejor  responda  y se preste,  en las actuales condiciones económicas presentes, de las que partiría el esquema de desarrollo elegido y contando con recursos naturales y técnicos dados, sin dañar la ecología, además de ser el más capacitado para sostener,   a un  nivel requerido de competitividad, en una economía internacional globalizada. Tómese en consideración que esta última seguirá basándose en una cruel competencia (pocos se cuestionan que en la economía global y en la división internacional de trabajo imperante, los criterios de una nación al optar especializase por   una u otra rama, y triunfar en  los mercados,  siguen principios de  la competitividad y los costos comparativo).

Considerando el esquema teórico así descrito, toca examinar la realidad económica ecuatoriana, a fin de identificar cuáles son las variables claves para su desarrollo. En primer término  observemos la dinámica en la estructura del PIB.

En los últimos cuarenta años, en su evolución el PIB ecuatoriano mostró cambios en su configuración. En ese período de tiempo el peso del agro descendió desde un 25,8% al iniciarse ese período, para colocarse en el orden del 16,8% en el año 2001, la industria creció en flecha: desde una posición del 21,1%, que ocupaba hace cuatro décadas, para situarse el  31,7 % en 1990 y  luego ocupar el 34,8% en el año 2001. La manufactura en el período permaneció en el orden del 15-16%, contrastando con los aumentos en los productos primarios, por influencia de la expansión de la industria del petróleo. El peso petrolero evolucionó desde una posición inicial de -1,2% al comenzar ese largo período,  hasta alcanzar el 11,8% y 14,6% en los años 1990 y 2001 respectivamente. Merece aquí comentar que en esta dinámica del PIB de Ecuador se revela como una constante, el lugar preponderante del sector servicios en la conformación de su economía. Debo apuntar que tal peso no tiene porqué ser considerado una deformación, si se toma en cuenta  que en el mundo actual  es precisamente el sector servicios uno de los  que más destaca como tendencias de desarrollo.

En  los objetivos del crecimiento y el desarrollo económico de un país,  lo importante no es tanto el volumen del PSG, (sus aumentos pueden ser expresión de crecimiento), como lo constituyen  los niveles que se alcanzan en la creación de (P). A mediados de la pasada década el tamaño de la economía ecuatoriana, con un valor del PIB  del orden de los  16,9 miles de millones de dólares, representaba dos veces menor que Chile, cuyo PIB  alcanzó  en 1994 la cifra de  52.2 miles de millones de dólares. Una década después la brecha entre Ecuador y ese país no había cambiado, sin embargo las características de la estructura económica de los dos países (economías primario-exportadoras) seguían siendo las mismas.

Otro momento es el destino de los nuevos valores  materializados en (P). Este elemento cuya utilización debe ir encaminada a la reproducción de  la fuerza laboral, según ésta va aumentando con el crecimiento poblacional, comporta además otro destino: la ampliación de los niveles de bienes de capital (C). Éstos deben crecer en la progresión requerida, para generar empleo a una población laborar que aumenta. Es precisamente el excedente económico, es decir en este nuevo valor creado (fuente de  acumulación), donde están los potenciales recursos internos que se dirigen a las nuevas inversiones en una sociedad que enfrenta el  desarrollo.

Un indicador clave en dicho proceso lo constituye la tasa anual de acumulación. Al respecto es aceptado que el nivel de ésta se mantenga muy alto durante largos plazos. Ello es válido en los países que se han propuesto modificar las deterioradas estructuras de su sistema productivo y abandonar la condición de economías primario-exportadoras, a favor de la industrialización. En esos casos por lo general tales tasas se mueven en el orden del 25-30% del total del ingreso neto de la nación.  En este aspecto no disponemos de los datos precisos, sobre  la cuantía de semejante tasa en Ecuador. No obstante debo destacar lo atípico que resulta al analista tal proceso, examinar el comportamiento de sus  procesos inversionistas.

¿Cómo explicarse que en Ecuador no se hayan registrado cambios estructurales significativos en su PIB, cuando en Ecuador no han sido bajos los procesos inversionistas durante prolongados períodos.

Obsérvese en la siguiente serie de años, la relación entre el volumen de inversión, el nivel de las importaciones y el valor del PIB.

 

Volúmenes de inversión, nivel de las importaciones y valor PIB(en millones de dólares)
1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Valor del PIB 15,0 15,2 15,6 16,1 16,5 15,5 16,6
Formación Bruta de Capital Fijo 4,0 4,0 3,7 3,8 4,0 3,0 3,3
Importaciones 5,0 5,5 4,9 5,7 6,0 4,3 5,0
2002 2003 2004 2005 2006* 2007*
Valor del PIB 17,5 18,1 20,0 20,0 21,3 22,1
Formación Bruta de Capital Fijo 4,8 4,8 5,0 5,4 5,8 6,1
Importaciones 7,2 7,0 7,7 8,7 9,4 10,1

 

Fuente: Banco Central del Ecuador: Informe Mensual, Febrero/2007

(*) Estimados.

 

La explicación a la anterior interrogante, puede encontrase en el hecho de  que esas inversiones no fueron  dirigidas  hacia nuevas ramas, aquellas con más alta composición orgánica de capital y que son  las que generan alto valor agregado. También podría  explicarse porque  no se efectuaron los suficientes desembolsos en I+D. Desde el año 2001 el porcentaje del presupuesto nacional dedicado a la investigación científica apenas  alcanza el 0,07% (en ese año el gasto nacional en ciencia y tecnología fue del orden de los 51 millones de dólares). Pero tampoco hubo suficiente desembolsos en  todas aquellas otras inversiones que les son inducidas a tales tipos de ramas. Tales falencias  se manifiestan en el agudo contraste entre los volúmenes de inversiones realizadas y los escasos progresos en obtener sustanciales cambios en la  estructura del PIB, como también lograr otra composición  de los rubros  y mayores  valores en las exportaciones ecuatorianas.

Del  análisis del cuadro anterior se derivan otras conclusiones. Sus cifras  muestran aumentos continuos en el volumen de las importaciones,  sin que éstas hayan traído efectos en la composición  de las exportaciones. Tal desproporción se explica porque la estructura de las importaciones no se hizo corresponder con las necesarias modificaciones ramales y de tecnología en la economía que quizás nunca se acometieron. Ambos fenómenos indican que la política inversionista requiere  revisarse.

Al llegar a este punto del análisis se constata aquí tales momentos esenciales de la teoría de la  acumulación: ¿Qué porcentaje se tomó de (P) para acumular? ¿Cuánto fue la satisfacción del consumo? ¿A cuáles ramas se dirigieron los fondos que se destinan a la acumulación? Sin dudas que Ecuador  tendrá que adoptar decisiones para modificar ese cuadro estructural. Ellas tendrían que considerar las estructuras productivas  y de servicios de las cuales parte,  su nivel tecnológico, las disponibilidades actuales y potencias en recursos,  las dimensiones de los espacios existentes en la economía externa para los productos nacionales y  la capacidad competitivas para concurrir en ellos (generalmente la práctica inversionista  sigue apoyándose en el principio de las ventajas comparativas).

De todo lo anterior, la clave esencial en la mecánica clásica de la acumulación está en la productividad del trabajo. Acéptese: mientras  mayor sea el valor de (P) en relación con el nivel (V) aplicado al trabajo, mayor será la nueva riqueza creada. Esta relación es la que conforma “la altura” de la productividad de trabajo de una nación y sus posibilidades de fuente interna de la acumulación. Mientras más complejo y calificado sea el tipo labor, mayor será la creación de nuevo valor por una misma unidad de tiempo de trabajo en otra rama de baja composición orgánica.

 

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS NIVELES DE LAS TASAS DE CRECIMIENTO  

 

En este aspecto destacaré que los académicos más radicales hablan que para alcanzar el progreso, este país durante dos decenios requeriría crecer y de modo sostenido, en un promedio anual del  5,02%. Considero esta cifra algo ambiciosa, pero en rigor Ecuador pareciera estar  obligado a asumirla. Sin embargo en este asunto de la cuantía de la tasa, son comunes las valoraciones que olvidan, que la cuantía de  una cifra de crecimiento  puede considerarse satisfactoria o no, pequeña o sorprendentemente alta, dependiendo de que hayan sido muy altos lo muy bajos respectivamente, los  niveles que arrojó el período o los períodos que  antecedieron al que dichas cifras ahora expresan.

Al observar el comportamiento en el Ecuador de la cifras “macros”, se destaca que en los últimos años, las tasas de variación anual del PIB y según los datos del informe del Banco Central, muestran bruscas oscilaciones. Tal tendencia ya se revelaron en los años 2000 al 2003, en que  éstas se movieron en el rango desde 3,58 al  7,92 para luego tomar una dinámica descendente: 4,74 (año 2005); 4,30 (año 2006);  3,47 (estimado para el año 2007).

 

EL SECTOR EXTERNO DE LA ECONOMÍA Y LA ESTRATEGIA DE DESARROLLO

 

El análisis de las series estadísticas muestran que Ecuador tras mantener un crecimiento sostenido hasta el año 1996, (en las tres décadas que precedieron a ese año el nivel de la actividad económica ecuatoriana había crecido en 13 veces), a partir del año siguiente comenzaron sus quiebres en las tasas de variación anual de crecimiento. Esta tendencia muestra tal peligro.  En 1997, dicha tasa fue de -6,3%. En 1999 el PIB marcó una caída del orden del -7,3. Este indicador se recuperó ligeramente en el año 2000, y al año siguiente la tasa de desviación se situó en el 5,1 %.

Por otro lado un insuficiente nivel de formación de excedente económico crea agudos procesos  inflacionarios. Esto se expresa en el desequilibrio que crea la insuficiente masa de productos creados, en relación  con  la población que crece, y con ella  las necesidades y  la demanda en general, en 1999 la inflación llegó al 65%.

Frente a semejante eventualidad de regresión,  nada nuevo aportan las teorías que explican tal fenómeno (el subdesarrollo) generado por   la apropiación injusta que históricamente se efectuó o aún se practica, del excedente creado, sea por una elite nacional o las empresas y la banca internacional. El argumento de que tal apropiación del excedente económico impidió a los países del sur,  disponer  con las fuentes de inversión necesarias para el desarrollo, las cuales salieron al exterior en formas de altas ganancias es cierto  históricamente.  Sin embargo tal pasado no explica la ausencia de políticas que podrán  superar el atraso. Tal como registran los datos de la deuda externa antes citado, no ha sido poco el dinero que ingresó en el Ecuador en forma de créditos en los últimos 30 años.  Hoy cualquier país de débil desarrollo, debe imponerse una estrategia adecuada para crear el necesario excedente económico.

Generalmente semejantes naciones y Ecuador no está exento de ello, concurren al financiamiento externo para cubrir  la carencia de bajos niveles de creación de excedente económico. En los últimos años las inversiones extranjeras en Ecuador se mantienen en el rango de los 1.500–1.600 millones de dólares. Son sintomáticos los descensos en los volúmenes del financiamiento externo neto al sector público. Según el Informe del Banco Central del Ecuador, ya mencionado, éste fue descendiendo y paradójicamente el volumen de las remesas de los emigrantes ecuatorianos fue ascendiendo. En el primer caso ellos disminuyeron desde apenas 385 millones de dólares en el año 2000 para registrar niveles negativos en 2005. En el  caso de las remesas, fueron sustanciales los aumentos: 1.627 (año 2003); 1.832 (año 2004); 2.422 (año 2005).

Entonces, los problemas que se plantean para sus gobiernos están: 1) en la efectividad económica que pueda tener la entrada de capital extranjero (aquí importa hacia qué  ramas claves se invierte ese recurso)  y 2) en la capacidad  del estado receptor para rembolsar esos capitales ajenos. No son pocos los países donde  el pago de los intereses supera el 40% del presupuesto nacional.

En ambos casos aludidos observar el  efecto multiplicador, es el indicador más utilizados entre los expertos en análisis y factibilidad de inversiones, es una premisa imprescindible. Ecuador tendría que reorientar las inversiones hacia nuevas ramas, en particular hacia aquellas que hagan diversificar sus fondos exportables. Históricamente ha sido  pequeño el abanico de su estructura de las exportaciones.

En el año 2001 los mayores porcentajes del valor lo ocupan como en el 2007 el petróleo: 40,6; banano: 18,5; café 0,9; camarones 6,0; cacao 1,9; atún 1,9. Estos índices reflejan la  misma composición en las tres últimas décadas. Incluso considerando las modificaciones experimentadas en los pesos específicos en los valores y los cambios de las cantidades exportadas de cada rubro (cálculos a precios corrientes) la estructura primario-exportadora se mantiene. Estos pesos específicos dominaban un cuarto de siglo antes. En  el año 1975 el cuadro era entonces el siguiente: petróleo 65,4; banano 15,5; café 26,3; camarones 1,6 (este rubro en el año 1995 llegó a ocupar hasta el 15,3% para luego descender en  2001 al situarse en el 6,0%); cacao 4,7 y el atún con el 1,1.

Observemos  los valores de las exportaciones 2000-2006, tal como se muestra en el siguiente cuadro. Ellos nos revelan  cómo persiste la preponderancia de los productos primarios.

 

EXPORTACIONES DEL ECUADOR(En miles de millones de dólares)
Año Valor Total Productos Primarios Petróleo Crudo Banano Plátano Productos Industrializados
2000 4,9 3,7 2,1 0,8 0,8
2001 4,7 3,4 1,7 0,9 1,0
2002 5,0 3,7 1,8 1,0 1,0
2003 6,2 4,5 2,4 1,1 1,3
2004 7,8 6,0 3,9 1,0 1,3
2005 10,1 7,8 5,4 1,0 1,6
2006 12,5 9,8 6,9 1,2 2,0

 

Fuente: Banco Central del Ecuador: Informe Mensual Febrero 2007

 

Del análisis del cuadro anterior debe destacarse el aumento, discreto aún, de los bienes industrializados. Ellos han crecido más de dos veces en el período examinado. Esta es una positiva tendencia que debe estudiarse más de cerca. Para Ecuador no parecen ser muchas las opciones, como no sean invertir en I + D. Lo explicamos ya: estas actividades conducen a posicionarse la nación en ramas de mayor composición orgánica, que son las que  hacen potenciar la formación de nuevo valor. Ellas emplean trabajo altamente calificado aplicado. Justamente esas nuevas producciones y servicios son las que  ampliarían el surtido de las exportaciones. Todo indica que el sector externo de la economía ecuatoriana será el pivote sobre el cual se consolide una certera estrategia del desarrollo.

El esquema de la acumulación hasta aquí reseñado, podría servirle a Ecuador para superar sus desequilibrios estructurales. Semejante curso de la economía podría dar solución a su vulnerabilidad a las oscilaciones del mercado petrolero, a las del sector externo general; enmendar definitivamente la estrechez de las estructura de exportaciones totales del país, para librarse de  los trastornos que provoca las contracciones bruscas de los mercados y los precios de uno o varios de los  rubros exportables, sino también  del creciente deterioro de los términos de intercambio internacionales, fenómeno éste que motivado por las desiguales  magnitudes de valor  contenidas en los bienes que se comercian, exigen a Ecuador entregar  cantidades cada vez mayor de mercaderías por cada unidad de productos que se  importa, trayendo permanentemente, por mucho que sean los ahorros en las importaciones, altos niveles  de endeudamiento externo.

 

A MANERA DE CONCLUSIONES

 

De los  análisis aquí realizados, a la luz de los principios de  la teoría de la acumulación, como por las revelaciones de los diagnósticos efectuados, podemos extraer enseñanzas. Alcanzar el Ecuador en los plazos más cercanos, el nivel de desarrollo deseado, dependerá  de la adopción y con toda decisión, de niveles tales y durante los períodos necesarios, de superiores  tasas  de acumulación.  Urge determinación en  la elección y en las cuantías correctas sobre los destinos en que se deben direccionar  los factores que interviene en dicho proceso de acumulación. Al respecto deberán priorizarse las  ramas identificadas, como las estratégicas para el despegue económico. Parejamente y en mutua interdependencia con la estrategia de  acumulación de capital elegida,  los ecuatorianos deben  imponerse niveles no menores al 5%, en  los  ritmos de  las tasas anuales de crecimiento económico.

En lo inmediato será necesario reconsiderar y corregir donde sea requerido  los indicadores básicos del desarrollo: comportamiento del ingreso per cápita de las tasas de crecimiento; el nivel de capital humano y la tecnología, factores determinantes para el desarrollo. En este trance se evaluarán los factores fundamentales para un eventual  proceso acelerado  de desarrollo: productividad, agregación de nuevos factores productivos, asimilación de “know how” e incrementar  los índices  de aprovechamientos de los recursos disponibles.

Por último, será de urgente necesidad asumir y aplicar las  variables más dinámicas para el “despegue” económico: 1) políticas económicas coherentes, adecuadas y sostenibles; 2) Liderazgo; 3) incrementar  sustancialmente  la demanda global, interna y externa de bienes y equipos para el desarrollo y los servicios.

El problema actual sería definir las fuentes de financiamiento y cuáles las tasas de acumulación necesarias y posibles para el desarrollo, sin descuidar la utilización y conservación de los recursos naturales.

 


 

[1] Los contingentes ahora sólo existen en las grandes ciudades o en pequeñas proporciones en zonas apartadas del país.

[2] La incorporación de más trabajo complejo, basado en mayores niveles de conocimiento, significa sustanciales aumentos en el valor agregado.

[3] Las indagaciones efectuadas evidenciaron  cuáles son los vacíos existentes más sensibles en las bases económicas en este país. Queda a sus gobernantes comenzar por corregir los desequilibrios existentes, los mismos que son  característicos a los países de escaso  desarrollo. Justamente esas son las circunstancias que  nos exigen  repensar estrategias y  elegir otras opciones de desarrollo.

 

[4] Agréguese además que estas desproporciones y los desbalances comerciales,  constituyen causales  de la abultada deuda externa,  que en su momento Ecuador llegó a acumular.

[5] También existen otras señales para valorar  el estado de la  modernidad,  las constituyen los indicadores que muestren saltos  en la  agilidad, la ética  y eficiencia de las administraciones públicas; la estructura  del tiempo libre; títulos y cantidad de  libros vendidos; los niveles registrados  de nuevos artistas, deportistas, científicos y  autores  nacionales con obras  editadas; también se evidencia observando los flujos de asistencia de público a las bibliotecas, teatros galerías,  salas de arte, etc.

 

[6] Con este apelativo, que no expresa en nada directrices de Estados Unidos, tal  denominación surgió en razón de  las resoluciones, que al respecto se tomaron en  un evento de  economistas latinoamericanos, celebrado hace ya más de veinte años en ese país.

 

[7] Consultar Fander Falconí , Secretario Nacional de Planificación “La economía del Ecuador: un balance y una nueva noción de desarrollo”.

[8] Lo esencial del proceso acumulativo no es la retención de una parte del producto por un grupo minoritario, sino la transformación del excedente en capacidad productiva. (Furtado 1968)

[9] Es el saldo contable de los ingresos primarios netos, se obtiene de la diferencia entre el excedente de explotación y las rentas de la propiedad a cobrar y a pagar. La suma de todos los saldos que arrojan los sectores institucionales configura la medida del ingreso nacional neto.

 

[10] Principio que afirma que el valor de un bien o servicio depende de forma directa de la cantidad de trabajo que lleva incorporado.

[11] El inglés David Ricardo fue quien primeramente, entrado el siglo XIX, reveló su naturaleza, a través del trabajo contenido en ella,  aunque luego fue Carlos Marx, quien  desentrañó  totalmente su esencia, que la  explica  por el trabajo abstracto.

[12] Infocsi: Información de Coyuntura Económica; No. 121, enero de 2007.

[13] Podrían ser 80 unidades en equipos y herramientas (Equipos=80) y el resto en materias primas  (Mprimas=20).  A esa inversión en  C agreguemos en calidad de fuerza de trabajo V una cantidad de 20 unidades monetarias, como el  valor de toda la mano de obra que se incorpora en tales  jornadas fabriles que en la práctica se pagarán como salarios.

[14] Si en una fábrica de muebles, cada operario que ensambla sillas de madera, utilizando  herramientas manuales para atornillar,   sólo arma medio centenar de sillas en 8 horas de trabajo; pero si a dicho trabajador se les entregan destornilladores  eléctricos, podría armar hasta tres veces sillas más en la misma jornada.

 

[15]  Para ilustrar de manera muy simple, tomemos en el caso de un  país Z, en el cual  rigen jornadas de 8 horas, resulta que el t.t.n. es de 3 horas y el adicional es de 5 horas. Su gobierno podría propiciar  acciones tecnológicas tales y  de común con los  empresarios estatales y privados, los mismos  que se dedican en las  ramas que producen los medios de vida esenciales para la existencia de los obreros (alimentos, viviendas, vestidos en primer término). Tales acciones podrían logar que  se obtengan elevaciones sustanciales en la productividad del trabajo en esas ramas. En el agro se pueden introducir nuevas variedades de semillas de arroz  que generen tres o cuatro veces para tonelajes por hectáreas. En la rama de la  construcción  de viviendas,  se podrían mecanizar las operaciones de levantar las estructuras de hormigón. Así se podrían entregar por año dos veces más viviendas; También en las fábricas de tejido y de confecciones textiles se podían automatizar ciertas labores. De tal manera, que se obtengas millones más de unidades de prendas de vestir, en los mismos  e incluso menor a los costos actuales, y por tanto se vendan cada unidad a menos precio. Justamente estos saltos en la productividad del trabajo, si ocurren de modo similar en los demás centros productivos que elaboran productos  bienes de consumo, el t.t.n., que hasta ahora se requiere por un país, para cubrir la existencia material de la gente,  se  podrían reducir sustancialmente.

 

[16] El ahorro es la diferencia entre el ingreso disponible y el consumo efectuado por una persona, una empresa, una administración pública, entre otros. Igualmente el ahorro es la parte de la renta que no se destina al consumo, o parte complementaria del gasto.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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